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El lugar donde “todos quieren cargar la cruz”
Más de mil fieles recorrieron las estrechas calles del cerro de Mapasingue Este y Oeste. Hicieron el trayecto de las cinco estaciones, organizadas por cada parroquia.Es la primera vez que se unen las iglesias Nuestra Virgen de las Nubes, Santa T

Más de mil fieles recorrieron las estrechas calles del cerro de Mapasingue Este y Oeste. Hicieron el trayecto de las cinco estaciones, organizadas por cada parroquia.
Es la primera vez que se unen las iglesias Nuestra Virgen de las Nubes, Santa Teresita y San Pedro de Alcántara. Se contó con la presencia de monseñor Antonio Arregui, arzobispo emérito de Guayaquil, quien fue invitado por las parroquias y encabezó la procesión.
“El viacrucis es una manifestación de piedad popular que no tiene la obligatoriedad de una misa, sino que es una expresión de que nuestro pueblo quiere acompañar al Señor en su pasión, muerte y resurrección”, dijo monseñor Arregui.
La procesión partió desde la iglesia San Pedro de Alcántara hacia las demás estaciones, concluyendo su recorrido en la escuela Fe y Alegría, ubicada entre las avenidas Tercera y Cuarta de Mapasingue Oeste.
El sacerdote José Luis Ponce Núñez recordó a la comunidad presente en el evento que este día no se celebra la eucaristía, pero se hace un rito de oración.
“Estoy aquí porque considero importante la unión de los fieles en estas parroquias del norte de la ciudad. La asistencia a la procesión del Cristo del Consuelo le corresponde al nuevo arzobispo”, manifestó monseñor Arregui.
“Todos quieren cargar la cruz, se pelean unos con otros por colaborar. Es un poco el sentido de la vida cristiana, cómo vamos ayudándonos unos con otros, convencidos de que la cruz es el camino de la resurrección”, concluyó.
Los fieles expresan de distintas maneras su devoción en este viacrucis. Unos asisten descalzos, otros en sillas de ruedas, muchos lo hacen tratando de imaginar lo que sintió y vivió Jesús en su crucifixión.
Entre quienes cumplían penitencia y hacían pedidos, estaba Ernestina Pamila, quien sufre de artritis y dolores de huesos, pero esto no le impidió llevar su cruz dejando el dolor a un lado y demostrando su fe a Cristo. “Yo sé que él me da fuerzas para seguir caminando”, comentó Pamila. RMO