‘Trampozo ‘

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‘Trampozo ‘

A partir de la realidad, uno puede cambiar los hechos e inventar cosas que -sin ser ciertas- pueden convertirse en historias interesantes. Así que se me ha ocurrido un cuento. Y como esto no ha pasado aquí, ya que hemos tenido las elecciones más limpias de la “history”, no hiero la sensibilidad de nadie. Comienza con un diálogo entre los 2 sinvergüenzas más grandes en la historia de una nación, en la que trampean las elecciones: -¿Hermano, que pasó? ¿No alcanzaste a doblar los votos? Se van a dar cuenta de que el papel no pesa lo mismo. Y que la serie y el código de barras son iguales, incluso en los votos de Nueva York. Y que no tienen número, que es un estándar internacional. -No, tranquilo. Le dimos 200 mil al del IJEM. Y dijimos que los documentos impresos por el instituto no se pueden duplicar. Que incorporan elementos de seguridad antiescáner, invisibles al ojo humano; y que hay seguridades aleatorias que solo pueden ser detectadas por el IJEM. -¡Bien! En lo que sí se pasaron es en lo de las urnas de cartón. Es un solo toque cambiarlas. Hasta bromean diciendo: “¿dónde consigo una urna? Quiero meter a mi mujer para que salga planchadita y sin una arruga, como los votos”. Y lo del “empate técnico” fue genial también. Eso es matemáticamente imposible. Siempre uno de los dos saca un voto más que el otro. Pero cayeron en nuestro juego de las leguleyadas. -No te confíes hermano. Cuando salgamos en la lista de #AliGlaGla, las calles se van a calentar. La gente está cabreada. Mira cómo lo sacaron al chileno del restaurante. -No. No te preocupes. No vamos a salir en ella. El Alejo hizo bien su parte cuando fue a Marfil. Le aclaró a los de “O que estrecht” que si querían que Helenín les siga dando contratos, nuestros nombres no podían salir en la lista. Y como están con problemas financieros no les quedó más que aceptar”. Hasta ahí la historia inventada. Para cerrarla, plagio a don David Samaniego: “La mentira y el engaño tienen fecha de vencimiento: al final todo se descubre”. Y lo digo por mí, que soy un trampozo, e invento patrañas, pretendiendo además, que ustedes las lean.