‘Quiero dejar una huella en lo que hago’

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‘Quiero dejar una huella en lo que hago’

En Samborondón no falta quién califique a Liliana Guerrero como implacable. Su firmeza y decisión para frenar toda construcción fuera de norma le han valido aplausos, aunque también críticas, pero ella nunca ha dado marcha atrás en su deseo de poner o

‘Quiero dejar una huella en lo que hago’

En Samborondón no falta quién califique a Liliana Guerrero como implacable. Su firmeza y decisión para frenar toda construcción fuera de norma le han valido aplausos, aunque también críticas, pero ella nunca ha dado marcha atrás en su deseo de poner orden, sobre todo en la parroquia La Puntilla.

“Dicen que los pongo en cintura, dicen de todo: que soy dura, mala... ¡imagínese! pero en el fondo saben que es por su bien y el bien de la ciudad”, comenta Guerrero, quien es la directora de Edificaciones de ese cantón.

Desde mediados de 2009, cuando asumió el cargo, al menos un 40 % de todas las construcciones que se han hecho en esta jurisdicción han sido paralizadas, con el fin de que sus dueños o constructores se ajusten a las normas de edificación. Guerrero admite que sus responsabilidades son muy serias y que no están exentas de complicaciones y hasta de situaciones sui géneris, como aquella cuando una persona que, al conocerla, le confesó la mala impresión que había tenido de ella.

“Fue hace dos años. Vino un hombre por el mismo tema de que no cumplía con las normas y cuando me conoció lo primero que me dijo fue: ‘Oiga, yo pensaba que usted era como una bruja fea, vieja, que habitaba en una cueva, pero no ha sido así”, recuerda entre risas.

Esta guayaquileña, graduada de arquitecta en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte, pisa firme en la actividad pública y en el mundo del urbanismo, pero sus inicios como profesional de la Arquitectura estuvieron ligados a la construcción propiamente dicha, pues trabajó en la edificación de algunas residencias y proyectos como el auditorio del hospital de la Policía Nacional en Guayaquil.

Mientras laboraba en forma independiente, un amigo suyo, que había sido su maestro en la universidad, le preguntó si quería trabajar en la función pública, específicamente en la Municipalidad samborondeña y a partir de entonces tiene puesta la camiseta de esa jurisdicción.

“En mi Dirección se ven unos 50 tipos de trámites”, cuenta la funcionaria, quien además se da tiempo para asistir a cursos y conferencias sobre desarrollo urbano, ciudades inteligentes, sustentabilidad... “Lo mío es dejar una huella en lo que hago -subraya al hablar sobre sus metas-, que en el futuro me recuerden en buenos términos la ciudad, el Municipio y el alcalde José Yúnez”.