Claudia Tobar Cordovez | ¿Queremos una IA más humana?
No somos conscientes de nuestro entorno, estamos hiperconectados, pero ausentes de lo que vivimos
En el incierto futuro del acelerado avance de la inteligencia artificial, muchos temen que esta tecnología termine dominando nuestras vidas. En ese proceso, parece casi inevitable querer humanizarla. En realidad, hacemos esto con muchos aspectos de nuestra vida cotidiana: ponemos un saquito a un perro cuando no lo necesita o llevamos a un gato en un coche de bebé. La necesidad de humanizar lo que nos rodea es un mecanismo de control, una forma de volver familiar aquello que percibimos como diferente.
En el caso de la inteligencia artificial, la meta no debería ser humanizarla. A pesar de que los modelos de lenguaje suenan muy humanos en sus respuestas e interacciones, no son más que programaciones diseñadas para recrear cercanía y relación. El ser humano no es tan bueno como solemos romantizarlo. Si observamos nuestra historia, veremos que tenemos una naturaleza conquistadora y egoísta que no siempre pone al otro como un valor fundamental. La humanidad ha sido testigo de un ser humano destructor, capaz de hacerse un daño profundo entre sí y de dañar gravemente a la naturaleza. Humanizar la IA implicaría trasladarle esos rasgos, y eso no necesariamente es lo que queremos. De hecho, algunos argumentan que deberíamos deshumanizarla lo más posible para que sea más objetiva y menos sesgada.
Cuando pensamos en el futuro de la inteligencia artificial, lo irónico es que este tiene menos que ver con la tecnología y más con volver a lo esencial. Si lo que nos diferencia de las máquinas es nuestra conciencia y nuestras emociones, entonces deberíamos dedicarnos a fortalecer justamente esas dos capacidades. Pareciera que hoy son las que más hemos debilitado. No somos conscientes de nuestro entorno, estamos hiperconectados, pero ausentes de lo que vivimos. Nos hemos desconectado de reconocer, vivir y aprender de nuestras emociones. La educación del futuro debería ser menos tecnológica y mucho más humana, si realmente queremos sacar el mayor provecho de estos avances.