Editorial | Concurso manchado

Es inadmisible que el concurso se inicie plagado de irregularidades

El concurso empieza manchado. La veeduría del proceso para la designación del próximo fiscal general del Estado titular lanzó, desde hace algunos días, las alertas sobre irregularidades en la conformación de la comisión ciudadana que encabezará el concurso de selección. Irrespeto a los plazos de entrega de documentos y sospechosas modificaciones de los puntajes son solo algunas de las salpicaduras que manchan desde ya el proceso, sin haber iniciado el concurso.

Los vocales del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social intentan limpiar lo manchado por el equipo técnico que ellos mismo conformaron. Le dan así algo de credibilidad, menoscabando la de los veedores que denunciaron esas irregularidades, las cuales se soportan con observaciones ciudadanas que también vigilan el proceso de selección del nuevo fiscal general.

Es inadmisible que el concurso se inicie arrastrando este peso, pues traerá como consecuencia que ningún jurista con probidad notoria y buenas intenciones de poner su conocimiento al servicio del país esté dispuesto a arriesgar su prestigio para participar en un proceso plagado de irregularidades. Lo más probable es que el Ecuador vea mediocres candidatos a fiscal, que no tienen nada que perder y mucho que ganar a costa de mermar la credibilidad de una institución que debe estar al servicio de los ciudadanos y no del poder político.