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Un ‘pulmon-corazon’ salva la vida infantil
Una máquina sustituye a estos órganos en los niños. Es una de las novedades del congreso de Pediatría del Roberto Gilbert.

Hasta hace poco, en el mundo era casi probable que un prematuro que nació luego de 27 semanas de gestación, o un bebé con fallas cardiacas o de pulmón, o que está en el proceso de ser trasplantado (incluso en el mismo quirófano), pueda mantenerse estable. Ahora las esperanzas son elevadas, hay aparatos que los ayudan a vivir.
Así lo demostró el congreso internacional de pediatría ‘Desafíos en el nuevo milenio’, organizado por el hospital Roberto Gilbert, que congregó a decenas de médicos, como Andrés Castillo del Hospital Clínico de la Universidad Católica de Chile, que llegó para hablar precisamente de la oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) una técnica que funciona a través de un dispositivo móvil que sustituye la función de los pulmones y del corazón.
¿Qué quiere decir esto? Que la técnica, que no ha sido aplicada aún en Guayaquil ni Ecuador, apoya al cuerpo cuando los propios órganos del paciente están demasiado enfermos para trabajar por sí solos.
La máquina actúa como un corazón-pulmón artificial, explica, “toma la sangre del niño, se la saca del organismo, se la pasa por un equipo que la oxigena y se la devuelve limpia (sin dióxido de carbono) con fuerza”. Un método ideal para cuyos órganos, por ejemplo, no bombean suficiente sangre al cuerpo, argumenta Geovana Nicolalde, médica tratante del Roberto Gilbert, que anhela que a raíz de las conferencias no solo las entidades privadas, sino también las públicas del país apuesten por el equipo.
“Sería un gran paso”, menciona. Sin embargo, hace hincapié Castillo, quien este miércoles profundizará en el tema frente a sus colegas, quien opte por tenerlo deberá invertir.
Si bien Castillo, reconocido por sus trabajos e investigaciones en toda Latinoamérica, no menciona cifras, se limita a decir que la unidad es de alto costo. Más vale la pena, coinciden todos, puesto que saca adelante a niños que antes tenían un riesgo de muerte del 80 %, e incluso hace posible que, una vez fallecido un donante, los médicos lo conecten a la máquina para que su sangre se oxigene y de este modo, se pueden preservar los órganos a trasplantar.
Para Paúl Palacios, especialista en Medicina General y participante de esta jornada que aglomeró en su primer día (culmina el viernes) a 800 espectadores, la ECMO podría ser la solución a uno de los problemas “más dolorosos del Ecuador: la mortalidad infantil”.
Datos del 2015 evidencian que la tasa de mortalidad fue de 8,9 por 1.000 nacimientos. “En comparación con el 2016, que fue de 10,6 hemos reducido..., sin embargo con dispositivos como estos podríamos estar mucho mejor”, precisó.
Durante la jornada, que ayer abordó también temas ligados a las cirugías de epilepsia, que en la última década se realizan en la ciudad, además se hizo hincapié en la necesidad de realizar ‘en casa’, en el país, una serie de exámenes inmunológicos que permiten diagnosticar mutaciones y tratar a tiempo un trastorno.
“Hay pruebas que cuestan $ 100 y que, por enviarlas, a otros países (Argentina, España) cuestan $ 800. Aún estamos muy limitados en el tema”. Este tipo de eventos, precisa Miguel Cedeño, alergólogo pediátrico, pone sobre el tapete un problema, una necesidad que debe ya ser cubierta.
La necesidad de vacunarse
Durante la jornada, la pediatra Verónica Petrozzi, peruana, hizo hincapié en la necesidad de que los Estados mejoren la cobertura de vacunación, a fin de que los niños, todos, sean inmunizados; y más aún el país no corra el riesgo de que ingresen virus que se creían extintos.
Para la especialista el sarampión, cuyos casos en Ecuador bordean los 12 y los 1.500 en Venezuela, son un claro ejemplo de cómo la falta de inmunización nos está afectando. La tasa de migración es alta y, por ende, el riesgo aumenta.
¿Qué hacer? Alfredo Robalino, director técnico del Roberto Gilbert, hace un llamado a cumplir los esquemas de vacunación. Y es que solo teniendo cubierta al 80 % de la población susceptible a una enfermedad, explica, se puede tener control y un impacto real en salud pública.