‘La Perla’ de La Perla brilla desde ahora en el malecon

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‘La Perla’ de La Perla brilla desde ahora en el malecon

La noria del Malecón será encendida a fin de mes.

Obra. La noria tiene 55 metros de altura y desde ella se podrá ver toda la ciudad. Cada cabina llevará hasta a seis pasajeros.

Veintidós personas trabajan sobre el río en el montaje de La Perla, el nuevo atractivo turístico de Guayaquil que tendrá su primera activación (sin pasajeros) a fin de mes.

La mole de 55 metros llegó al malecón Simón Bolívar, a la altura de la calle Loja, el pasado 11 de junio. Desde entonces, todo un equipo de especialistas se dedica a dejar finiquitados los detalles. Los avances ya superan el 45 %.

EXPRESO entrevistó a Guillermo Suaya, director del proyecto, quien confirmó que quedará lista a finales de este mes. “En esa fecha estará totalmente armada la estructura metálica y toda la iluminación de la rueda, que comprende 1.690 puntos led”.

Ayer ya se podía visualizar completamente la primera de las dos circunferencias que comprenden la mole de color blanco. “Apenas se culmine esta etapa, se iniciarán las pruebas de funcionamiento y certificaciones de la rueda”.

Este aval lo realizará una empresa auditora alemana. Su trabajo es vigilar que se cumplan las normas internacionales que demanda la instalación de una noria, que incluye el sello de garantía en lo que respecta a los parámetros de seguridad para los futuros pasajeros del atractivo.

¿Es segura la noria? Suaya dice que sí. La sostienen fuertes bases de concreto. Cada esquina tiene cuatro pilares. “Es tan resistente que no hubo una sola novedad en el reciente sismo (el de 6,4 grados que volvió a sacudir a Ecuador el pasado 10 de julio)”.

La empresa concesionaria de la rueda es Reprolimit. La compañía invirtió un total de 4,5 millones de dólares en la estructura. Este valor -señala- incluye una fase de la que aún no se ha hablado, adelanta.

Se trata de la construcción de una cabina de control, un andén para el abordaje a las cabinas de la rueda, un local de dulces, otro de recuerdos, una sala de máquinas y el revestimiento del piso que rodea la estructura metálica.

Suaya, que es argentino, explica que las norias constituyen un importante atractivo turístico para las ciudades. “Se han convertido en íconos. Antes, las ciudades competían con los rascacielos, ahora lo hacen con las ruedas moscovitas”.

El personal que labora actualmente en la noria lo hace diez horas al día, seis días a la semana. Se instala ya el círculo exterior, que es el que contendrá las 36 cabinas previstas. Cada una de ellas, llevará hasta seis pasajeros. Terminado ese proceso, se colocarán las luces.

Se prevé esté lista para funcionamiento a finales de agosto. Cada hora se graba su avance con una cámara especial. Al final habrá un vídeo.