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Los ‘pequenos’ mandan en Santa Elena

Los habitantes de la provincia de Santa Elena eligen un(a) prefecto(a), un(a) viceprefecto(a), 3 alcaldes, 23 concejales y 40 vocales de juntas parroquiales.

Referencial. Existe un auge de partidos locales en la provincia.

David contra Goliat. El relato bíblico podría servir como metáfora para representar la lucha de las organizaciones políticas nacionales contra las locales por alcanzar el mayor número de dignidades en un proceso electoral. La lucha del pequeño contra el grande y el inesperado triunfo del primero calza perfectamente en la realidad política de una sola provincia en el país: Santa Elena. Y las cifras así lo demuestran.

Según datos del Consejo Nacional Electoral, el 50,7 % de las autoridades locales electas en el 2014, y actualmente en funciones, llegaron a sus cargos de la mano de organizaciones políticas locales. Es una cifra que no se repite ni de cerca en otras provincias donde los movimientos y partidos nacionales marcan su predominio.

Esta acogida de los movimientos locales en Santa Elena empuja a sus dirigentes a pensar y repensar lo conveniente que será una eventual alianza con otras agrupaciones nacionales para los comicios de 2019. Hay otro como el movimiento Peninsular Creyendo en Nuestra Gente que descarta de entrada las conversaciones con otros pares nacionales o locales. “Mantenemos un movimiento provincial fuerte y su independencia política, al igual que en las pasadas elecciones legislativas. Seguimos en la línea del movimiento provincial sin alianzas hasta el momento”, comenta Patricio Cisneros, prefecto de Santa Elena y dirigente del grupo provincial.

Esta agrupación es tan autosuficiente que de sus filas salieron: uno de tres asambleístas, uno de tres alcaldes, cuatro de ocho presidentes de juntas parroquiales y un prefecto provincial, que actualmente están en funciones. Para Cisneros, la ecuación para un movimiento local fuerte e independiente está en el trabajo, la credibilidad y la trayectoria de sus figuras.

César Pinoargote, director del movimiento provincial Renacer Peninsular, añade otro elemento: hablar de las preocupaciones locales. “Los movimientos nacionales no han sabido aterrizar sus discursos con propuestas concretas para la provincia. Han sido para referirse a políticas económicas nacionales, pero nuestra ciudadanía está preocupada en problemas muy concretos”. No obstante, no descarta una coalición con algún movimiento nacional como CREO, por ejemplo, al que apoyó en los comicios presidenciales. “Estamos con las puertas abiertas para dialogar con todos”, dice.

Honrar una alianza en firme es algo que tampoco descarta Dionicio Gonzabay, alcalde de Santa Elena y director del movimiento provincial Frente de Lucha Ciudadana. Una de sus figuras llegó a la Asamblea Nacional de la mano de una coalición con el movimiento PAIS. Sin embargo, reconoce las diferencias entre un proceso electoral nacional y uno local, lo que lo llevará a repensarlo. “Nuestro objetivo es ir con candidatos propios. Si hay una alianza tendría que ser con una organización local, pero si hay la oportunidad con una nacional tampoco lo descarto”.

Gonzabay reconoce el peso de las organizaciones locales en la provincia, al punto de no tener reparo en nombrar a un adversario político como una de las agrupaciones con “fuerte aceptación” en Santa Elena: el movimiento Peninsular Creyendo en Nuestra Gente. “Los alcaldes y el prefecto fueron elegidos por organizaciones locales y eso se va a repetir en las próximas elecciones. Hay dos movimientos que tienen un marcado respaldo. Los otros tienen poca presencia, excepto PAIS cuyo liderazgo es nacional”, expresa.

Con poca o mucha presencia, Pinoargote tiene claras las necesidades de la provincia más joven del país: agua potable, alcantarillado pluvial, frenar los robos a pescadores y atender la falta de trabajo. Gonzabay coincide en el tema del agua potable y lanza una solución. “Es necesario repotenciar la planta de Atahualpa, que abastece a la zona urbana pero no a la rural, y la construcción de una nueva planta de la zona norte”. Mientras que Cisneros propone otra: incrementar sustancialmente el volumen de agua en Chongón.

Los tres rostros son casi fijos para integrar las papeletas de los próximos comicios. El único que pone cierto reparo es Cisneros, quien esperará hasta los resultados de la eventual consulta popular, específicamente el tema de la reelección indefinida (la cual considera que debe eliminarse), para delinear su futuro en Santa Elena.

Los locales, sin acogida en Cañar, Morona y Sucumbíos

Tres provincias les dan la espalda a las organizaciones políticas locales. De acuerdo con cifras del Consejo Nacional Electoral, en Cañar, Morona Santiago y Sucumbíos no existe ni una sola autoridad seccional electa bajo la bandera exclusiva de movimientos provinciales, cantonales o parroquiales.

Santa Elena es la que lidera la lista con el mayor porcentaje de dignidades elegidas de la mano de las organizaciones seccionales. Le siguen Carchi con el 37 %; Loja con el 27,9 %; Zamora Chinchipe con el 23,5 % y Galápagos con el 23 %.

En las provincias con mayor población, los movimientos locales tienen una acogida limitada. En Guayas registran el 3,9 % de dignidades electas. Mientras que en Pichincha contabilizan el 7,6 %; en Azuay el 1,7 % y en Manabí el 2,8 %.

Las demás provincias registran un promedio del 6,4 % de autoridades electas que pertenecen a grupos locales.