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Los ‘cuidacarros’ aumentan tanto como sus tarifas
Regulación. En cuatro años, 2.000 cuidadores de carros se inscribieron en el proyecto policial ‘Vigilante Seguro’, que busca diferenciarlos de los asaltantes.

Encontrar un espacio para parquear en Guayaquil se vuelve cada día más difícil. La situación empeora, dicen los lectores de EXPRESO consultados en redes sociales, cuando al intentar estacionar aparece una persona que te exige un valor específico por utilizar ese espacio público.
Hace algunos años, los denominados ‘cuidacarros’ solo se ubicaban en varias calles del centro de la ciudad, pero se han ido desplazando poco a poco a otros sectores de la urbe. Las ciudadelas como Alborada, Kennedy, Sauces, La Garzota, Urdesa, entre otras, están llenas de cuidadores de carros que colocan obstáculos de todo tipo para evitar que algún conductor que no desee consumir el servicio que ofrecen se parquee. Muchos de ellos manejan tarifas fijas y poco razonables.
“Estos supuestos cuidacarros se creen los dueños de los parqueos, tienen parcelada la ciudad”, dice Ignacio Bonilla.
Antonio Castillo, otro lector, prefiere ser más específico. “Este asunto ya es una pandemia, están en toda la ciudad. Ellos aparecen de la nada, solo cuando ya te estás yendo es que salen y si no les pagas, te golpean el carro y te van insultando. No debe suceder”, cuenta.
Durante un recorrido realizado por este Diario se pudo constatar que decenas de personas participan de esta actividad. En algunos sitios el valor por cuidar el carro es voluntario, pero en otros -donde están ubicados instituciones públicas, bancos, hospitales, ferias o eventos masivos- los cuidacarros entregan tiques con precios establecidos, que van de uno a cinco dólares.
“Ellos tienen papeles en los que te dicen que tienes que pagarles $ 2 la hora. Al principio, y ante la sorpresiva exigencia, aceptas el tique, pero si vas a demorar más es un abuso”, dice Karla Ordóñez, quien acababa de parquear a pocas cuadras del malecón.
“Hace unos días fui a un evento en el Club de Leones, en Urdesa, y quisieron cobrarme $ 5 por dejar mi carro las cuatro horas que pretendía quedarme en el lugar. Hay algunos que sí pagan y por adelantado”, menciona Julio Vallejo.
Los papeles están divididos en colores, dependiendo del precio que se va a cobrar al cliente y tienen una leyenda que dice: “Señor usuario, dé al vigilante el trato que se merece y para mayor seguridad haga constar lo que deja dentro de su vehículo. Exija su tique y coopere con el pago adelantado”. Otros solo solicitan el valor sin necesidad de entregar nada, o se molestan con los conductores que deciden darles un par de centavos.
Algunos, como en La Garzota, ponen tarifas mensuales de entre $ 15 y $ 30 a los dueños de las casas o locales comerciales del sector. Denuncia que fue publicada por EXPRESO el pasado 8 de enero.
El general Luis Lalama, jefe operativo de la Autoridad de Tránsito Municipal, indica que todas las semanas realizan operativos para decomisar objetos que impiden el parqueo en la vía pública. “Eso es prohibido, nadie es propietario de un espacio público y la ley sanciona con el 30 % de un salario básico, pero cuando pasamos por los sitios se van todos los cuidadores. Así que lo que hacemos es quitar los objetos”, explica.
Lalama menciona que la reincidencia existe, pero que algunas calles del centro ya están libres de los cuidadores. “Nosotros realizamos controles en los sectores más conflictivos”. Sin embargo, explica que a ellos no les compete controlar una tarifa por estacionar.
Jorge Rodríguez, vocero municipal, coincide con el general y explica que no hay entidad que se encargue de regular ninguna clase de tarifas por el uso de los parqueos públicos. “Las tarifas son, desde todo punto de vista, ilegales. Es una transacción del día a día. Debería ser la voluntad o un acuerdo entre ambos. Lo que sí hacemos es verificar que no se apropien de los espacios”.
El general Lalama se comprometió a realizar operativos constantes en los sitios mencionados en este reportaje.