
Llegan las rejas a un parque del norte para reducir la inseguridad
Los residentes aseguran que con ellas se sentirán más tranquilos. La obra está ubicada en la ciudadela Brisas del Río-Comegua.
Debido a la inseguridad que los habitantes de la ciudadela Brisas del Río-Comegua, ubicada detrás de la Academia Naval Guayaquil, desde hace un par de años aseguran sentir; estos, precisa la residente Isabel Terán, se vieron obligados a solicitar que llenen de rejas su parque.
“Allí, donde el ingreso siempre fue libre y nuestros niños se reunían a jugar, ahora tenemos vallas. En lo personal no era lo que quería, siempre es más bonita la libertad. Lastimosamente tuvimos que hacerlo. Y es que si no, entra cualquier sobre todo en las madrugadas”, advierte al detallar que cada vez con más frecuencia en el sitio se podía ver a personas consumiendo en las madrugadas e incluso durmiendo. Además de motos rondando el sector.
Pese a que el área recreativa está situada en la esquina de un plantel, a decir de Mauro Peñafiel, otro morador, esta ya no visitada como antes ni por los estudiantes ni las familias. “Por el miedo, uno evitaba llevar a sus niños a jugar allí. Ahora es distinto. Me siento al menos más seguro, aunque estéticamente prefería observar desde aquí mi casa”, piensa.
La obra, que fue realizada por la administración municipal, sin embargo a decir de los expertos no es la salida o la solución a todos los problemas. EXPRESO ha publicado una serie de notas donde los urbanistas, por ejemplo, hacen hincapié en la necesidad de que estos espacios sean abiertos y visitados por los residentes la mayor cantidad de tiempo posible para lograr adueñarse de su espacio.
“No frecuentarlo o colocarle muros (rejas) sigue enviando el mensaje de inseguridad y temor. Lo único que va alejar al delincuente es ver que sitios cómo estos no permanecen aislados. Esa es la única manera de recuperar el barrio”, coincidieron los arquitectos Jéssica Delgado y Héctor Hugo en un reportaje anterior que hablaba sobre la necesidad y la forma de volver más seguro un barrio.
Para los vecinos, si bien esta idea tiene sentido, prefieren no arriesgarse. “Vemos tantas cosas que no queremos ser el anzuelo del ladrón. Prefiero encerrarme. Es una pena. Pero hasta que las cifras de delitos y la violencia no se reduzca, prefiero estar entre 4 paredes”, sentencia Lucy Calderón, residente del sector.