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Limites
Hemos rebasado muchos límites que no debimos cruzar ni como personas ni como comunidad, porque todos tenemos límites, pero los ecuatorianos aquí estamos sin saber cómo reaccionar ante una realidad que nos pega de frente con su cruda realidad.
Carl Jung, el padre de la psicología profunda, decía que “la libertad se extiende solo hasta los límites de nuestra conciencia” y parecería que andamos por el sendero de la inconsciencia. Pongamos límite a la escandalosa intervención de cada bando político en la vida personal de los demás políticos con la finalidad de destruirlos, ya se está volviendo el pan nuestro de cada día descubrir alguna nueva intimidad escalofriante, y lo que en el pasado era la excepción, hoy hasta nos parece normal y digno de circo. Pongamos límite a la pasividad con la que leemos que en varios lugares del país, nuevamente las elecciones fueron manipuladas y quienes fueron elegidos para representarnos con el voto popular empezarán a ejercer sus funciones con un velo de duda. Pongamos límite a la tolerancia a aceptar como normal que funcionarios de dudosa acción, con obras con sobreprecios, mal construidas, faraónicas e innecesarias, hoy vuelvan tan campantes a la palestra pública, y algunos por el mismo voto popular. Pongamos límite a nuestra insensibilidad ante un hecho tan doloroso como el suicidio del expresidente del Perú, un ser humano más, que impulsado por las razones que sean, tuvo como nuestra respuesta burlas, caricaturas, juicios en diarios y redes sociales, como si fuésemos nosotros jueces del bien y del mal. Pongamos límite y digamos ya basta a la falta de una dirección clara de hacia dónde nos estamos encaminando como país, pues lo más doloroso es que no sabemos ni adónde ni cómo vamos y estamos caminando como mariachis borrachos jugando a dispararnos en los pies.
Reaccionemos, es nuestra obligación ser defensores de la puerta de la muralla de la sensatez. Hay una línea en la cual la tolerancia deja de ser una virtud y se vuelve estupidez y esa línea está aquí, frente a nosotros en momentos de peligro. Si fallamos, fracasará la libertad.