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Todo y la ley
Para mis amigos todo; para mis enemigos la ley. La prisión preventiva dictada contra Rafael Correa ha sido recibida por un sector de la población ecuatoriana como justicia divina cósmica. La lógica es la siguiente: él, quien utilizó a la justicia como su medio personal de acoso, ahora sabrá lo que es la persecución. Quienes por años reclamaron una justicia independiente, ahora justifican una última víctima. La institucionalización para después de la sentencia. Ahora que pague. Pero antes de continuar con esta crítica debemos responder: ¿es Correa un perseguido político? El Código Integral Penal, artículo 542, es claro: “Si la persona procesada incumple la medida cautelar no privativa de la libertad, la o el fiscal, solicitará a la o al juzgador una medida cautelar privativa de la libertad”. Hasta aquí no hay abuso. Solo cumplimiento. Correa incumplió con la orden de presentarse ante un juez en su país natal. No había cabida para presentarse ante el Consulado y decir “cumplí”. El dictamen era claro. La época de estar por encima de la ley (o en la que él era la ley), se ha terminado. Lo que cabe preguntarse es si ordenarle que viaje cada 15 días Europa-Ecuador, Ecuador-Europa era proporcional. Hagamos un ejercicio: si Correa fuese un “líder de la oposición”, ¿qué diríamos de esta exigencia? Que fue con dedicatoria. Reclamaríamos la inconstitucionalidad denunciando que atropella los principios garantistas de la Constitución, donde, aun inocente, en vez de determinar su comparecencia ante un cónsul, establecen el escenario más complicado “para fregarlo”. Pero, “bien hecho porque es Correa”. Mientras pensemos así, no llamemos a la justicia, justicia, sino revancha. Salgamos por un momento de si fue legal o no. ¿Por qué la defensa de Correa no pidió una medida cautelar realizable? Probablemente porque la victimización no es nada despreciable, sobre todo cuando estás al borde del olvido político, y probablemente, porque si llevan este caso a instancias internacionales tendrán cómo defenderse. ¿El pueblo ecuatoriano lo verá como un perseguido o como un fugitivo? Considerando el riesgo, solo esperemos que lo segundo.