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“Se llevan hasta el cobre de los parques”
Guayaquil se blinda, pero no a todos les satisfacen las recientes medidas tomadas por las autoridades municipales.

Guayaquil se blinda, pero no a todos les satisfacen las recientes medidas tomadas por las autoridades municipales, quienes, entre otras acciones, decidieron elevar la altura de las rejas del malecón Simón Bolívar.
“Es un control represivo. No soluciona el problema de la inseguridad. El Municipio dirá que no tiene por qué resolverlo y que su prioridad es la logística de los parques. Puede que tenga razón; pero la medida no ataca, ni de lejos, la raíz del problema”, opinó el guayaquileño Cristian Martínez.
Wilfrido Matamoros, gerente de la fundación Siglo XXI, señaló que hay otros factores que incentivaron el levantamiento de las barandas. “Vendedores informales se trepaban el cerco. Las rejas altas evitarán que ingresen”.
Fundación Malecón 2000, que negó aquello, aseguró en una publicación anterior que la medida busca intensificar la seguridad. Aunque no especificó si hubo antecedentes delictivos en la zona o no.
“Una reja más alta no acaba con la inseguridad. El ladrón seguirá siendo ladrón. Solo buscará las maneras más creativas o audaces para robar”, opina al respecto el ciudadano Guillermo Rolando.
Donde sí se ven mejoras es en el parque Centenario. Allí no se elevaron las rejas, pero sí se intensificó el resguardo de la Policía Metropolitana. “Gracias a este control estricto, hoy el parque puede ser visitado por turistas”, cree el coronel Roberto Viteri, vocero de ese departamento municipal.
Aun así, la realidad que vive Guayaquil en los espacios públicos es cada vez más preocupante. Como lo afirma Abel Pesantes, el director de Parques y Áreas Verdes del Cabildo, “ahora se llevan hasta el cobre de los parques”.
El experto en urbanismo Filiberto Viteri explica que las barreras pueden ser pensadas estratégicamente para asegurar el ingreso o salida por determinados sitios, pero “el problema es cuando su uso se piensa para evitar el ingreso y restringir los horarios de uso de un espacio colectivo. Ese es el mal que ha aquejado a varios parques en los últimos años”.