“Iremos tras los peces gordos, no tras las vacas flacas”

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“Iremos tras los peces gordos, no tras las vacas flacas”

Hablar de la familia Bucaram es hablar de política ecuatoriana. Assad, Averroes y Abdalá, por citar algunos nombres que han llegado a la Prefectura del Guayas, la Presidencia del Congreso, la Alcaldía de Guayaquil y la Presidencia.

Dalo, el tercero de los cuatro hijos del expresidente, continúa con el linaje político y mirando alto: el sillón de Carondelet.

Hablar de la familia Bucaram es hablar de política ecuatoriana. Assad, Averroes y Abdalá, por citar algunos nombres que han llegado a la Prefectura del Guayas, la Presidencia del Congreso, la Alcaldía de Guayaquil y la Presidencia. Dalo, el tercero de los cuatro hijos del expresidente, continúa con el linaje político y mirando alto: el sillón de Carondelet.

¿Qué lo diferencia de su padre?

Cada uno tiene una personalidad y estilos distintos. Nuestra fortaleza es que cada uno entiende que responde a un estilo y nos respetamos.

A su padre lo llaman ‘loco’. ¿Heredó un poco de su locura?

Tenemos estilos distintos. Si en algo han fracasado quienes han querido ser Abdalá Bucaram es precisamente en eso, han querido ser alguien que no son y no entendieron que Abdalá es uno.

¿Hay copiones de su padre en la política?

Muchos lo han intentado. Muchos le han copiado más que el estilo y la mayoría ha fracasado. Sin entrar en nombres y mucho menos, pero lo peor que puede hacer un político es no ser auténtico.

¿Hay locos en la política?

Hay locos que aman y hay locos que odian. El pueblo tendrá que identificar quién es el loco que ama y quién es el que odia.

¿Quién es ese loco que odia?

Prefiero que el pueblo lo identifique. Pero hay quienes realmente estando locos se les ha permitido gobernar y hay quienes siendo muy cuerdos los tumbaron diciendo que estaban locos.

¿Se han hecho muchas locuras en estos últimos diez años?

Creo que el poder ha enloquecido el corazón de los miembros del Gobierno. Gente que hoy solo sabe odiar, perseguir, reprimir. Eso cruza la línea de la incomprensión porque se enfrenta a todo aquel que piensa diferente.

Si su padre es el loco que ama, ¿usted quién es?

Yo soy Dalo Bucaram.

Y es el rostro joven de la campaña electoral. Tiene 34 años. Está tercero con 9,7 %, por debajo de Lenín Moreno (PAIS) y Guillermo Lasso (CREO), de acuerdo a una encuesta que publicó.

Pero cada candidato expone las encuestas que los favorecen. Algunas ubican a Guillermo Lasso segundo; otras a Cynthia Viteri. Incluso Álvaro Noboa dice que va segundo. ¿A quién le creemos?

Por eso no hay que creer en las encuestas. Nosotros estamos preocupados de hacer una gran consulta al pueblo y generar un proceso de unidad con el pueblo. Hace unos meses le dije que una unidad que nacía del odio a un hombre terminaría desunida y Cynthia Viteri ya lo dijo. Quizás el joven no es tan joven y es quien está marcando la pauta en esta campaña.

¿El desmembramiento de La Unidad lo beneficia?

Nosotros seguimos en una sola unidad que es con el pueblo, por más de que ciertos medios de comunicación nos han presionado para sumarnos en esas unidades antinatura de los políticos caducos y golpistas. Le hemos dicho no a ese odio que profesa el correísmo y no al odio del anticorreísmo.

¿No es un riesgo ir solo?

Depende de lo que para usted políticamente es ir solo. Si es ir con muchas banderas políticas, no es un riesgo. Si es ir con el pueblo, no va solo.

¿Su edad puede ser una desventaja?

Todo lo contrario. La misma crítica le hacían a (Martin) Luther King (Jr.). Soy el único candidato que representa a la juventud en la contienda y que está hablando con ellos. Los políticos hablan entre ellos y nadie al pueblo.

Pero el hecho de formar parte de ese universo de la juventud no lo hace dueño de sus votos. Hay otros que quieren parte de ese pastel...

Sí, pero lo que no entienden los políticos de siempre es que cuando me discriminan por la edad está discriminando al 47 % de jóvenes que votará en esta elección. En Dalo Bucaram está siendo discriminada la juventud en esta contienda.

A inicios de semana lanzó la campaña ‘¿Qué Ecuador quieres?’. En 10 días espera tocar las puertas de más de un millón de ecuatorianos para realizarles una encuesta sobre el Ecuador que anhelan. En base a las respuestas crear las propuestas finales de su campaña, pero ya tiene algunas: invertir en la agricultura y agroindustria, eliminar las salvaguardias y el impuesto a la salida de divisas, reducir el IVA al 10 %, establecer impuestos de acuerdo a la realidad de cada provincia y crear una universidad en cada cantón... en fin. Es de lo que los candidatos prefieren hablar...

¿Y el caso Petroecuador y la corrupción? ¿La situación del Seguro Social de las Fuerzas Armadas (Issfa)? ¿Por qué los candidatos no hablan de esos temas de la coyuntura?

Uno de mis posibles compañeros de fórmula es un exgeneral de las Fuerzas Armadas. Retornaremos el dinero del contrato del parque Samanes al Issfa y fiscalizaremos ese contrato para llevar a la justicia a la ministra que lo firmó. Estudiaremos judicializar todo ese tipo de temas en los que ministros firmaron contratos perjudicando al Estado y no hay responsable.

Algo parecido al caso de Petroecuador que no hay responsables de la huida del exministro Carlos Pareja y otros...

En fiscalización iremos tras los peces gordos, no tras las vacas flacas.

¿Quiénes son los peces gordos?

Necesito tener las pruebas, pero no es posible que (el vicepresidente) Jorge Glas, quien ha manejado los sectores estratégicos y estaba detrás de todos los contratos petroleros, ahora diga que no tiene idea de lo que hizo Carlos Pareja y Álex Bravo. Están tirando las denuncias más pequeñas y no están diciendo los verdaderos negociados.

¿Cómo atrapará a los peces gordos?

Crearemos una comisión pública de fiscalización con veeduría de las Naciones Unidas. Es necesario ir a un plebiscito aprobatorio que confirme la existencia de esta comisión. No queremos una justicia de venganza ni revanchista.

Al exgeneral de la Sierra se suma una líder manabita como probable compañera del candidato en el binomio presidencial. Adelanta algunos nombres para la Asamblea: Carlos Juez, en la lista nacional; Eduardo Azar, Javier Torres y Yanina Mendoza, en Guayas. Pero para gobernar no solo necesita un equipo de legisladores.

¿Cómo gobernar con instituciones públicas afines al Gobierno?

Con un proyecto de gestión impulsaremos la gran reforma llamada ‘El Renacimiento Económico y Democrático del Ecuador’. El pueblo tendrá que tomar una decisión al respecto.

¿Una consulta popular?

Así es.

¿O una Asamblea Constituyente?

Una Asamblea Constituyente metería al Ecuador en un riesgo de ingobernabilidad que podría ser perjudicial para el próximo gobierno.