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“Claro que hay empresas que aun vierten al Salado”
200 COMPAÑÍAS serán analizadas este año por su tratamiento de aguas residuales, anunció Coloma.

Habló de “decenas” de compañías sancionadas, sin dar nombres. Tampoco bajó al fango de las disquisiciones técnicas ni de los proyectos o alternativas que baraja el Municipio.
Pero el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, reconoció ayer que la contaminación del estero Salado no se ha erradicado, aunque defendió los “avances” de su administración. “Claro que hay empresas que aún vierten desechos tóxicos y químicos”, señaló a preguntas de EXPRESO tras presentar la Estrategia Ambiental Cantonal en el mirador de Bellavista.
Nebot indicó que las industrias pequeñas tienen mayor incidencia en un “problema crónico”, al igual que una “minoría” ciudadana. Y aunque aseguró que el Cabildo les está “sancionando y controlando”, ninguna receta parece mágica.
“Muchas, con recursos jurídicos, entorpecen al Municipio y al Ministerio del Ambiente (que también aplica sanciones). Y vuelven a abrir”, analizó con su habitual vehemencia. Aparte, según él, deben calibrarse los conflictos que pueden originarse con tantos empleos en juego. De modo que si bien se han clausurado algunas, “no se puede cerrar a todo el mundo”.
Esa fue su valoración después de que este Diario desvelara nuevos datos sobre el expediente abierto por la Defensoría del Pueblo, a raíz de la denuncia interpuesta por el comité vecinal de la Kennedy. El motivo de la queja era “el regreso de la contaminación y la pestilencia” al ramal que discurre hasta Urdesa, “agravado” con la retirada de dos máquinas de superoxigenación por parte del MAE.
La coordinadora de la Defensoría del Pueblo en la zona 8, Zaida Rovira, investigará a siete empresas y una ciudadela por posibles descargas de aguas servidas y efluentes industriales y domésticos. Además, solicitó información al Cabildo, Emapag-EP e Interagua sobre las acciones efectuadas contra ellas y ampliará las pesquisas a todo el Salado.
El alcalde también se refirió a los alarmantes datos que arroja un estudio de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol), incluido en la causa, con la que se comprometió a colaborar. En él se alertaba de niveles desorbitados de amoniaco, ácido sulfhídrico, mercurio y bacterias fecales en el tramo. Estaban muy por encima de los parámetros marcados en la legislación ecuatoriana: “No digo que todo esté solucionado. Pero cuando llegué, 400.000 personas descargaban aguas negras al estero. Eso ya no ocurre”.
A pesar de que el MAE y el Municipio se responsabilizan mutuamente de la gestión del problema en los informes del caso, el mandatario se limitó a atestiguar que mantienen “una colaboración mutua, más allá de diferencias” políticas. “No echamos balones fuera”, zanjó.
“Vamos a fortalecer los controles”
Bolívar Coloma, director municipal de Medio Ambiente, admitió la necesidad de incrementar la vigilancia sobre las empresas y áreas residenciales que arrojan desechos al estero. Y en declaraciones a EXPRESO, se comprometió a revertir la situación.
“Vamos a fortalecer los controles. Si bien realizamos inspecciones anuales para detectar interconexiones de aguas servidas con aguas lluvias, hay que intensificarlas”, recalcó.
El funcionario también se mostró partidario de promover acciones encaminadas a “generar una mayor conciencia ciudadana”, detalló que el Cabildo ha identificado a tres compañías como posibles autoras de descargas entre Urdesa y la Kennedy y aseveró que compartirá esa información con la Defensoría del Pueblo: “Hay zonas donde persiste la degradación. Pero existen dos proyectos piloto para ciertos sectores: uno nuestro y otro del MAE, con el que nos reunimos cada quince días a fin de dar seguimiento a todo el estero”.