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“Brexit” - la saga empieza
Las pérdidas de los mercados de valores han sobrepasado los dos trillones de dólares; la libra esterlina perdió el 10 % de su valor; hubo amplios sectores de la población que manifestaron que no sabían de qué se trataba la consulta (pero mismo votaron por la salida); otros (agricultores) han caído en cuenta de que perderán los mercados y los subsidios que otorga la Unión Europea (UE) a sus miembros; la City londinense corre el riesgo de perder su predominio como centro financiero.
En contramarcha, el pedido de convocar a un nuevo referendo está llegando a los cuatro millones de firmas; el Parlamento escocés ha anunciado que presentará una moción para bloquear en Westminster la salida, o alternativamente convocará a un nuevo referendo para separarse del Reino Unido. Un sentimiento similar recorre Ulster, y se expande la idea de reunificar a Irlanda en un sólo país vinculado a la Unión Europea.
Inicia la fase de “shock” y los problemas no acaban ahí. Hay movimientos separatistas antieuropeos que van desde Escandinavia, hasta el Mediterráneo, incluyendo prominentemente a Francia, donde el partido de Marine Le Pen puede, finalmente, hacerse del poder.
Hay una resaca alimentada por la agresión contra la burocracia supuestamente anónima de Bruselas; contra los estragos provocados por el ajuste fiscal, dirigidos a la moneda común; molestia por la oleada incesante y creciente de refugiados; y la percepción de islamización en el continente, con las ansias colectivas, reales o imaginadas, que ello conlleva.
Es este el momento aprovechado por populistas de extrema derecha, algunos de tendencia abiertamente fascista, que alimentan el nacionalismo de las masas y arremeten contra el proyecto de la unidad.
Europa era, hasta la semana pasada, la mayor economía del mundo; hoy la existencia misma de la Unión está puesta en tela de duda. Para Ecuador, en desmedro, los efectos mediatos e inmediatos afloran: el debilitamiento del precio del petróleo, el fortalecimiento del dólar, la incertidumbre respecto de la firma de un tratado comercial que es hoy asaltado por la distracción de temas más trascendentes y urgentes para el socio potencial.
Es, en definitiva, un conjunto de problemas que deberán ser enfrentados por el Gobierno saliente y los candidatos que aspiran al poder.