La justicia siempre prevalece

dice un dicho que lo que mal anda, mal acaba. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido en Brasil donde la justicia ha sentenciado a 19 años de prisión nada menos que al presidente de una empresa constructora, catalogada como una de las más grandes del mundo. Los cargos son corrupción, lavado de dinero y asociación criminal. Esta empresa opera en 23 países alrededor del orbe y siempre hubo sobre ella sospecha de soborno a altos funcionarios.

La reflexión que cabe aquí, señor Director, es que por más poderoso que alguien se crea, la mano de la justicia siempre lo alcanzará. Tarde o temprano.