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El jubileo suma a los sacerdotes portenos

La plaza Vicente Rocafuerte (San Francisco), escenario de protestas, celebraciones y expresiones artísticas, ayer fue el punto de partida de una caminata de “sotanas”.
Se trataba de una procesión sacerdotal en la que alrededor de 200 religiosos peregrinaron desde la iglesia Nuestra Señora de los Ángeles -más conocida como San Francisco- hasta la catedral metropolitana de Guayaquil.
De esta forma el credo guayaquileño celebró el año jubilar de la misericordia, que fue inaugurado el 8 de diciembre y culminará el 20 de noviembre próximo. El papa Francisco lo convocó porque “hay tanta necesidad de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales”.
La singular caminata sorprendió a algunos transeúntes como Kléber González, un ejecutivo de ventas que labora en el sector, quien se detuvo a observar el paso de los sacerdotes. Bajo un sofocante sol y vistiendo alba, sotana y cíngulo, caminaron por las calles céntricas de la ciudad; como un signo de que la iglesia camina hacia Dios.
Los sacerdotes no serán los únicos que tendrán su año jubilar y cruzarán la Puerta Santa, así como lo hizo el Papa; a lo largo del año también lo harán las religiosas, laicos, las madres, profesionales y otros grupos.
Previo a la procesión, los sacerdotes se congregaron en la iglesia San Francisco, donde se desarrolló la primera parte del jubileo. Allí, los religiosos cumplieron con un acto penitencial, que consistió en confesarse mutuamente sus pecados y prepararse para la peregrinación, indicó el padre Vinicio Urdiales, rector del Seminario Mayor de Guayaquil.
A las 10:00 emprendieron su marcha, y mientras avanzaban hasta la catedral, los religiosos, algunos muy jóvenes y otros de la tercera edad, alababan a Dios y rezaban el rosario.
En menos de media hora llegaron a la iglesia matriz, en donde sacerdotes, vicarios y obispos oficiaron la santa misa.
Este evento lo presidió monseñor Luis Gerardo Cabrera, arzobispo de Guayaquil, quien durante la homilía los invitó a reflexionar sobre tres palabras: llamar, elegir y confiar.
“Nuestra misión consiste en llevar a la gente hacia la fuente de agua viva, es decir hacia Dios, por ello esta Arquidiócesis de Guayaquil empezó con los sacerdotes”, comentó.
“Quien no experimenta la misericordia es muy difícil que sea misericordioso con los demás, por eso hemos empezado este año con los sacerdotes, quienes están llamados a acoger a las personas, a perdonar sus pecados en nombre de Dios y acompañarlas en este caminar”, acotó el arzobispo.
“De esta forma damos inicio a esta responsabilidad que tenemos de imitar a Jesús, el rostro verdadero de la misericordia del Padre”, indicó el padre John Cudjoe, párroco de San Arnoldo Janssen.
Además de experimentar el amor divino, con este evento, una iniciativa de la Iglesia porteña, se busca consolidar los lazos de confraternidad entre la comunidad religiosa.