Japi niu yer

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Japi niu yer

“Parecen subnormales... Uno pone la oreja en cualquier garito de mierda y las conversaciones del personal son basura”. José Manuel Blecua, el anterior director de la Real Academia de la Lengua definió el nivel del vocabulario actual. Blecua ya no está, pero la tropa que le sustituye en la RAE acaba de alentar a los subnormales: aceptó que más anglicismos colonicen el idioma de Neruda y Xavi Hernández. Desde esta semana se puede decir selfi, o escribir feedback (así), o conjugar baipasear sin ponerse colorado.

Contra los anglicismos libro una guerra. Algunos clavan bandera y está bien porque un idioma es un sistema vivo, que debe enriquecerse. Nada que objetar con telegrafiar, fútbol, bluyín. Idioma que no muta es cosa muerta. Pero el tumulto de anglicismos que hoy nutre el escenario no muestra la carencia del español, sino las limitaciones del hispanohablante. O una estrategia simplona de mercadeo (perdón, de “marketin”).

Lucho contra los que me piden un “brif”, como si no pudiesen decir documento; o un “breic, míster, plis” para más de suspender la clase; o me tratan de vender un “couchin” para mejorar mis destrezas... Son los que llevan su “tablet”, luego de salir de un “castin”, y toman un “bronch” en el “Suirancofi” del “mol” mientras discuten sobre las tiranías del “reitin”. ¿Se han dado cuenta de que hasta los tenderos nombran su negocio en inglés?: “Nelson market”, especializado en “deliveris”. Entre todos ellos y los reguetoneros podrían dar un “espich” que se haría viral: cómo hablar toda la vida con solo 400 palabras. Oh, yes!

Hace poco, en Medellín, le pregunté a Álex Grijelmo por qué somos tan permeables a los anglicismos. “Porque tenemos un profundo grado de inferioridad frente al inglés”, contestó el famoso autor de El estilo del periodista y Defensa apasionada del español. Hablamos un idioma rico en matices, pero somos acomplejados. Y entonces, ¿qué? Entonces él decreta: “Pelear y resistir”.

Pelear y resistir. Porque de lo contrario los subnormales, ya no de un garito cualquiera sino de la mismísima RAE, aceptarán que digamos pronto y por estos días: japi niu yer.