La izquierda moderada triunfa en Mexico
Aunque había muchas expectativas, anticipadamente se sabía en México del triunfo de AMLO como se lo conoce a Andrés Manuel López Obrador, quien, dejando a un lado los tradicionales partidos políticos que se han turnado el mando, llegará al poder en diciembre con su nuevo partido de izquierda denominado Movimiento Regeneración Nacional, Morena, con el que espera imprimir un cambio político y acabar con la corrupción, la inseguridad y la enorme desigualdad económica.
La lucha contra la corrupción ha sido la gran bandera de campaña de López Obrador, en quien sus seguidores ven a un líder íntegro y honesto. Sus detractores, en cambio, temen que el país caiga en el populismo, del que México ha sido inmune.
“En México, la corrupción la pagan los más pobres”, dijo Darío Ramírez, miembro de la organización civil Mexicanos Contra la Corrupción. “La gente hace una relación de su nivel de vida, los servicios públicos ausentes, de mala calidad, y voltea y ve estas montañas de dinero y hace esa conexión con la corrupción”.
Los cuatro candidatos que intervinieron en las elecciones fueron López Obrador, líder de Juntos Haremos Historia, una coalición de su partido, Morena, que llegó con una ventaja de 25 puntos y la posibilidad de capturar también el Congreso. Ricardo Anaya, de Por México al Frente que aglutinó al partido tradicional de la derecha: el PAN; con el de la izquierda, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde militaba antes López Obrador. Jorge Meade, el candidato oficialista de Todos por México del PRI en una coalición de centroderecha. Muy rezagado en los sondeos apareció Jaime Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León.
En cuanto al presidente actual, Peña Nieto, tuvo seis años sangrientos y con escándalos de corrupción, por lo que se va con una impopularidad total.
Los desafíos de AMLO. Más allá de la inseguridad y la corrupción, Valeria Moy, economista y directora de la ONG México ¿Cómo vamos?, cree que el principal desafío del próximo presidente será generar mayor crecimiento económico y distribuirlo mejor.
“México se hizo más desigual, y es una desigualdad que, además, es mucho más visible por las redes sociales. Ya ves cómo viven todos. Viene de origen. Quien nace pobre, se muere pobre”.
México es el segundo país más rico de Latinoamérica, después de Brasil y tiene a uno de los hombres más ricos del mundo, y en la lista de los más adinerados de nuestro continente, tiene a cuatro de sus magnates.
En el fondo, aunque disguste, eso es lo que reclama Trump. El impopular presidente norteamericano dice que siendo México un país tan rico, sus gobiernos pueden distribuir mejor la riqueza, sus magnates invertir para dar mayor cantidad de trabajo y así se lograría impedir la invasión de ciudadanos de ese país que buscan, con riesgo de sus vidas, llegar a Estados Unidos, para lograr mejores condiciones de vida.
Debemos agregar que gran parte de la corrupción se debe al narcotráfico. El cartel de Sinaloa se ha convertido en el principal introductor de las drogas en el mundo. Con los miles de millones de dólares que le ingresan pueden comprar policías y autoridades e intervenir ayudando económicamente a los candidatos que les interesa. Por eso se hace muy difícil combatirlos.
En cuanto al manejo de la política internacional, muchos creyeron que podía López Obrador seguir los pasos de Cuba o Venezuela. Sin embargo, él ha dicho que le gustaría seguir el modelo de Lula durante su gobierno en Brasil, pues convirtió a su país en una gran potencia económica mundial y logró rebajar enormemente la pobreza. Además, ha sido muy cauto en expresarse sobre EE. UU., seguramente teniendo en cuenta que se debe seguir negociando el NAFTA o acuerdo comercial que se ha establecido con Canadá y EE. UU.
El mal de México: la corrupción. Habrá que empezar con los trámites burocráticos que se realizan, mientras más trabas se impongan, mayores serán las oportunidades para pedir coimas para despachar contratos o determinados asuntos.
Aunque existe mucho pesimismo por los antecedentes ideológicos del futuro presidente de México, estamos seguros de que los resultados que todos hemos visto, del llamado socialismo del siglo XXI, impedirán que López Obrador siga ese camino, tomando en cuenta, incluso, sus deseos de acercamiento con los EE. UU.