De modo invisible a modo visible

  Actualidad

De modo invisible a modo visible

Recordemos la imagen del edificio de la Contraloría en llamas, de mobiliario y documentos siendo expulsados por las ventanas del edificio, los secuestradores de Quito en la calle viendo en conspiración la destrucción del patrimonio nacional y las “pruebas” de los expedientes de los casos que lleva dicha institución. Todos vimos mientras Quito se convertía en zona de guerra; unos impotentes, otros se dejaron usar, otros usaron. Todos perdimos. La Conaie secuestró a periodistas y fuerza pública, no estaban ahí libremente si se les impedía salir. El periodista de Teleamazonas Fredy Paredes, fue golpeado en la cabeza, Teleamazonas fue incendiada, las instalaciones de Diario El Comercio violentadas; los quiteños fueron amenazados al punto de no poder salir de sus casas, incluso antes del toque de queda, porque la calle era una avalancha de violencia, tiroteos y gente que no buscaba un acuerdo sino destruir. Todos sentimos miedo, todos buscamos refugio. Eso que vimos en 11 días de Paro Nacional en modo visible, lo vivimos en 10 años de correísmo en “modo invisible”. Esa fue la mano que gobernó; la manipulación de la comunicación, el chantaje, la extorsión, la violación a la justicia, la flagrancia en los crímenes perpetrados, la financiación de operaciones de toma de poder con dinero mafioso, el despilfarro de recursos de la producción para abusar e imponer intereses retorcidos, la ironía frente al dolor de un país entero, el saqueo de empresas mediante el poder de la indefensión. Vimos las imágenes y pensamos que era otro país; el nuestro es pacífico y la realidad no correspondía ¿verdad? Pues el paro permitió ver en concreto exactamente lo que vivimos en el correísmo, escondido en propaganda, en frases acuñadas, en simbología y en la perversidad del poder utilizado para dominar y saquear. Violencia exacerbada entre compatriotas. Al Ecuador le ha tomado 12 años palpar el poder destructivo del correísmo en el socialismo del siglo XXI. Es responsabilidad nuestra no dar la espalda a la realidad política del país; la tarima desnudó a políticos y politiqueros, está en nosotros aprender.