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Diario Expreso Ecuador

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Todos los inviernos bajo el agua

Cada año pasa lo mismo: cuando el agua de los cerros baja por el río San Pablo muchas comunidades se inundan. Las supuestas obras no tienen efecto.

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C cada lluvia fuerte Zoilo Alvarado corre a colocar los ladrillos que usa para elevar sus enseres unos 30 centímetros del piso y evitar que la creciente los tome desprevenidos.

El agricultor, que habita en el recinto La Maritza, del cantón Montalvo (provincia de Los Ríos), aseguró que el invierno los anega todos los años.

Pero ahora ha empezado a bajar más agua que antes e ingresa con fuerza a las viviendas que están asentadas a orillas del río San Pablo, que llega hasta Babahoyo. Lo mismo pasa en otras áreas cercanas a esos puntos, donde también se produce arroz y cacao.

La última inundación llegó con las primeras lluvias del mes de enero. La vivienda de Zoilo estuvo entre las afectadas, como todos los años.

Dos neveras, una cocina y hasta los colchones se mojaron al interior de la villa de cemento que comparte junto a su familia. Afortunadamente sus artefactos siguen intactos.

Ya no quiere sufrir estos percances, por eso ahora planea construir un muro de cemento a la entrada de la puerta principal para que el agua no lo sorprenda nuevamente.

Alvarado confesó no creer más en promesas de funcionarios que llegaron ofreciendo un muro de protección en la zona y hasta la fecha se construye. También han prometido arreglar las vías, los canales, las represas. Todo se ha quedado en promesas.

Lo que sí existen, según él, son los muros de arcilla que la Prefectura elevó en el sector Las Juntas y el Río Cristal para mitigar las inundaciones de sembríos. Pero habría ocasionado que los ríos desborden en otros sectores donde no existe protección alguna. Eso lo denunciaron también a Diario EXPRESO hace tres años los miembros de la Junta de Riego Babahoyo, quienes ya veían en esto un gran problema. Nunca la Prefectura los escuchó.

Candelario Fuentes, desde ya ha alzado sus artefactos en ocho ladrillos y levantado el piso de su casa para el agua no logre ingresar. El adulto mayor dijo que el agua llega sin aviso y permanece unos cinco días estancada hasta que regresa a su cauce. En ese tiempo salen con botas o con los zapatos en la mano, hasta el camino de tercer orden que conduce a la vía principal.

Al igual que La Maritza, los recintos La Mascota y Los Beldacos también registran inundaciones anuales, ya sea por rompimientos de muros o desbordamientos de ríos. Años, y todo sigue igual.

El panorama en ambos sectores es casi similar cuando se registran lluvias en la cordillera y los afluentes aumentan de nivel considerablemente.

Juana Chichande vive junto a sus hijas en la zona del recinto El Palmar, y declaró que con cada invierno se inunda cuando aumenta el nivel de los canales de riego, que fueron construidos para llevar agua durante el verano y que en época de lluvia suben más allá de su nivel habitual.

El agua aún permanece estancada en el patio de su casa sin tener hacia donde evacuar, y cuando cae una lluvia fuerte su casa se transforma en un río con el nivel del agua hasta la rodilla. En el patio de su vivienda aún tiene estragos de la última creciente que no tiene para donde evacuar. Aunque las lluvias disminuyeron durante la primera quincena de este mes, los pobladores temen que el invierno llegue con fuerza a inicios de marzo.

En Salitre rezan para que no llueva

Las lluvias no habían parado desde hace cinco días en Salitre (Guayas). Hasta el viernes en la madrugada se registraron fuertes precipitaciones que mantenían inundada la avenida 24 de Mayo del sector La Bocana y otras calles, donde los tricimoteros tienen que realizar maniobras para no perder el equilibrio cuando transitan por las lagunas en las que se han convertido estas avenidas de ingreso a las cooperativas de viviendas Buenos Aires, Salitre y Virgen del Carmen.

Ángel Alfredo Pita Vera, comerciante del sector La Bocana, tuvo que ayudar a los demás comerciantes del sector a botar con baldes el agua. Las pérdidas en productos de primera necesidad en tiendas de abarrotes y bisuterías son cuantiosas, comentó Jessenia Ruiz. No les queda sino rezar, para que el invierno no sea tan fuerte. ERS

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