Los intereses detras de las llamas amazonicas
Ecologista y políticos de todo el mundo consideraron que la elección presidencial en Brasil de Jair Bolsonaro no solo transformaría el destino del país más grande de Latinoamérica, sino que era un referendo sobre el futuro de la Amazonía, el bosque tropical más grande del mundo, denominado “los pulmones de la Tierra”.
Jair Bolsonaro excongresista de extrema derecha, que ha dicho que la política ambiental de Brasil está “sofocando al país”, ha prometido defender el poderoso sector de la agroindustria, que busca explotar más regiones de la selva para satisfacer la demanda mundial de carne y soya, con consecuencias nefastas para la Amazonía y para el resto del planeta.
La Amazonía, con una extensión de más de cinco millones de kilómetros cuadrados, la mayor parte en Brasil, sirve como un filtro gigante para absorber el 14 % de las emisiones de dióxido de carbono producidas en todo el mundo.
Los grupos del sector de la agroindustria brasileña no se imaginaron que con el dantesco incendio que devasta la Amazonía se iba a producir una protesta mundial y evidenciar la cantidad de protectores que tiene la Amazonía en el mundo, y que se iba armar un problema planetario.
El macroincendio catastrófico crece en Brasil. Entre enero y agosto tiene 79.513 incendios (Brasil), pero también están devorando miles de hectáreas de Bolivia y Paraguay. No se ha precisado si los incendios tienen origen climático o fueron provocados por el hombre.
El gobierno de Canadá ofreció enviar aviones cisternas y quince millones de dólares canadienses. Los líderes del G7 acordaron una ayuda inmediata de veinte millones de dólares. El gobierno ecuatoriano ofreció enviar tres brigadas de especialistas en incendios forestales. El actor Leonardo DiCaprio donó cinco millones de dólares.
Franklin Salazar