La inteligencia artificial tiene un nuevo trabajo

  Actualidad

La inteligencia artificial tiene un nuevo trabajo

Terapeutas, pizzeros, camareros, recepcionistas y ahora un director creativo... AI-CD Beta acaba de incorporarse a las filas de la sede japonesa de la agencia de publicidad con presencia global McCann.

La inteligencia artificial tiene un nuevo trabajo

Terapeutas, pizzeros, camareros, recepcionistas y ahora un director creativo... AI-CD Beta acaba de incorporarse a las filas de la sede japonesa de la agencia de publicidad con presencia global McCann.

Este sistema de inteligencia artificial (IA) se encargará de brindar al departamento de televisión, propuestas basadas en el análisis lógico de datos.

Para desarrollarlo se ha clasificado y almacenado en su software información de infinidad de anuncios de televisión japoneses -incluyendo los más premiados- de los últimos diez años en su base de datos.

Así, al introducir, por ejemplo, un tipo de producto o servicio y un rango de público objetivo, AI-CD Beta escribe, mediante su brazo robótico y un “fude” (el pincel empleado en la caligrafía tradicional nipona), una especie de resumen con las ideas básicas que debe incluir el spot.

AI-CD Beta también es capaz de evaluar y aprender a partir de los resultados que generen nuevos anuncios que se vayan emitiendo de cara a mejorar sus propuestas para futuros proyectos.

La agencia decidió que el robot director participe junto a otros 11 empleados humanos en la tradicional ceremonia de bienvenida que organizan las empresas japonesas para los recién incorporados cada 1 de abril, fecha en la que arranca el año fiscal asiático.

Los desarrolladores de AI-CD Beta pertenecen a un equipo fundado el pasado septiembre y bautizado como McCann Millenials, que está integrado por empleados de McCann Japón nacidos entre 1980 y 1990.

Uno de los miembros de este equipo, Shun Matsuzaka, explicó en un comunicado que circula en la red que, al carecer de un director creativo, al grupo se le ocurrió crear uno desde cero.

Esta es la muestra de que la utilidad de una máquina con inteligencia artificial, no es maléfica como lo pinta la ficción, sino que dependerá de lo que aprenda de sus creadores y su entorno.

Tay, por ejemplo, un software creado por Microsoft y que aprendía de las conversaciones de Twitter, fracasó en el intento la semana pasada. Un grupo de tuiteros logró imponerle pensamientos racistas y machistas. Mientras que Sophia, una androide fabricada por Hanson Robotics, declaró en una entrevista que estaría dispuesta a acabar con el mundo. La respuesta la encontró buscando entre las opciones en Internet.

AI-CD promete grandes resultados para su agencia.