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El Instituto Pasteur se sumerge en el universo del mosquito

Del zika al dengue, pasando por el paludismo, la fiebre amarilla o el chikunguña, todas esas enfermedades tienen en común un pequeño huésped común de pocos milímetros, el mosquito, que Anna-Bella Failloux escruta minuciosamente con su microscopio en el

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Del zika al dengue, pasando por el paludismo, la fiebre amarilla o el chikunguña, todas esas enfermedades tienen en común un pequeño huésped común de pocos milímetros, el mosquito, que Anna-Bella Failloux escruta minuciosamente con su microscopio en el Instituto Pasteur, en París, para aprender a combatirlo.

“Intentamos entender cuál es el punto débil del dúo mosquito/virus”, explica la directora de investigación, advirtiendo de antemano que “no hay una solución milagro. Incluso si hundiéramos el planeta en un bote de insecticida”, estas enfermedades no desaparecerían.

En un local exiguo, las filas de frascos en las estanterías ejercen de “guardería”: allí pueden encontrarse mosquitos en todos los estadios de desarrollo, huevos, larvas, ninfas y adultos de Aedes albopictus (el famoso mosquito tigre) y de Aedes aegypti - dos especies responsables de la transmisión de numerosas enfermedades al ser humano.

La instalación es artesanal y los “criadores” de mosquitos deben hacer acopio de ingenio: un aspirador de mano para capturar los especímenes, tubos de cartón agujereados y recubiertos de tul para transportarlos e incluso una raqueta eléctrica a mano en caso de que uno travieso logre escaparse.

Pero en la etapa siguiente, en la que se infecta al insecto con el virus de la fiebre amarilla o el del zika, se acabaron las manualidades: todo el proceso se realiza en un laboratorio securizado de nivel P3, explica Failloux.

Los trabajos de su laboratorio han permitido confirmar la responsabilidad del mosquito Aedes aegypti en la reciente epidemia de zika en Brasil.

Igualmente, el vínculo entre el zika y la microcefalia pudo ser establecido rápidamente gracias a la labor de investigadores que trabajaban en la epidemia ocurrida dos años antes en Polinesia, de la que no se habló tanto, subraya Jean-François Chambon, director de comunicación y mecenazgo del Instituto.

“Necesitamos equipos que trabajen y que se mantengan movilizados sobre temas que podrían no parecer de peligrosos en términos de salud pública, pero que con el tiempo” pueden llegar a serlo, advierte.

“Para reparar a los humanos, primero hay que comprender”, agrega Erik Orsenna, embajador del Institut Pasteur desde 2016. Su “paseo” por el mundo de los mosquitos lo convirtió en el “caballero de la entomología médica”, la especialidad en ocasiones “despreciada” que estudia el papel de los insectos en la transmisión de enfermedades. AFP

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