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La innovacion desafia a las empresas familiares
90 por ciento de empresas del país es controlada y administrada por las propias familias.

En un mercado cambiante, con nuevos hábitos y exigencias de consumo, los negocios deben apostar por la adopción de nuevos modelos de innovación empresarial. Es el tema que hoy ocupa a las grandes multinacionales, pero que también desafía a compañías que son gobernadas por las propias familias.
No es la única receta de sostenibilidad empresarial que los expertos expusieron ayer en la III Cumbre Internacional de Empresas Familiares, pero quizá sí una de las más importantes para lograr revertir el bajo porcentaje de negocios del país (solo un 12 %) que logra perdurar en el mercado, más allá de la segunda generación.
El evento, organizado ayer en Guayaquil por la Cámara de Comercio Alemana, reunió a empresarios, académicos, pero también logró traer a importantes expertos internacionales sobre el tema. Entre ellos la estadounidense Pramodita Sharma, una de las estudiosas más citadas en publicaciones sobre negocios familiares.
Según Sharma, el reto de las empresas debe apuntar allá: en cómo lograr que, con una gestión innovadora, cada generación sostenga el desarrollo de la empresa. Una tarea que, aclara, no necesariamente debe ser responsabilidad de los jóvenes que trabajan en ella, sino de sus propios fundadores.
Es un error, dice, creer que los procesos de innovación son una tarea que atañe solo a la nueva generación. “Es posible, por qué no, que la generación antigua, los propios fundadores sean los que se encarguen de delinear las nuevas estrategias y del posicionamiento que debería tener la empresa”.
La permanencia en el mercado, añade, implica un gran cambio. “De cómo percibimos y debemos pensar las cosas”.
Johannes Ritz, experto alemán, dijo que los primeros conflictos en las empresas se generan cuando con los años, cada vez más familiares intentan ser parte de la misma organización. Algo que, explica, no está mal, pero que representa un riesgo cuando todas estas personas, que forman parte de las nuevas generaciones, no logran contagiarse con el mismo espíritu emprendedor de su fundador. “Entonces, los problemas surgen cuando la familia crece, pero la empresa no”.
Pero para innovar y emprender, anotan los expertos, también es necesario trabajar en el desarrollo de nuevos talentos, sobre todo para las personas que demuestren tenerlos. Sean estos o no parte del círculo familiar. “No hay que pensar a una empresa como un negocio familiar, sino como una familia emprendedora”, dijo Sharma.
La experta recomendó a los empresarios partir por ver el conjunto de fortaleza que tiene el recurso humano que los rodea, enseñarles a liderar, pero también a seguir órdenes.
Los expertos admiten que transferir los talentos de una generación a otra no es fácil. Para eso, sostienen, a veces hay que arriesgar. “Confiar el timón de la compañía para que otros la manejen. Ha pasado que el fundador le gusta hacer todo por sí mismo, porque está acostumbrado a llevar una carga muy pesada”.