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Indulto encubierto
“Esto no es más que un indulto encubierto por parte de este gobierno al que ya se le fue la mano del todo. Se perdonan a ellos mismos, por eso hacen esto”, ha dicho en Twitter Hebe de Bonafini, titular de las Madres de la Plaza de Mayo. Estela de Carloto, titular de las Abuelas de la Plaza, expresó que el fallo dictado por la Corte Suprema de Justicia a favor del represor Luis Muiña, condenado a 13 años de prisión y que obtuvo la libertad al serle aplicada la “ley del 2x1”, “abre las puertas a la impunidad de los genocidas”. El fallo fue dictado por voto de mayoría de tres jueces contra dos votos que se opusieron por considerar a los crímenes de lesa humanidad imprescriptibles; no se pueden amnistiar, ni reducirse las condenas. Ha llamado la atención que dos de los jueces de mayoría fueran precisamente los nombrados por Macri al inicio de su gobierno y el tercero, una jueza que se negó a jubilarse al cumplir 75 años, como dispone la legislación argentina, y que al ser demandada para que deje el cargo obtuvo un fallo favorable de primera instancia, que el Ejecutivo decidió no apelar. La “ley del 2x1”, vigente entre 1994 y 2001, contabilizaba por dos la cantidad de años que un detenido sin condena pasó tras su segundo año en la cárcel y compensaba la lentitud del trámite judicial en favor del reo, pero será siempre cuestionable aplicarla a crímenes de lesa humanidad. Las admirables Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo son símbolo de dignidad, amor y valentía por sus descendientes desaparecidos en manos de la dictadura militar. ¿Cómo puede la Iglesia católica argentina lanzar una campaña por la reconciliación entre víctimas y victimarios? Como era de esperarse, exrepresores sobre todo, condenados por secuestro y robo de bebés cuyos padres desaparecieron, han empezado a pedir su excarcelación apoyados en el fallo a favor de Muiña. Y probablemente ocurra con los más de 750 represores condenados (pocos en realidad, pues se estima en cerca de 30.000 el número de detenidos-desaparecidos). Largo es el brazo de la justicia y sin la guía de la memoria no puede ir a ninguna parte. Macri trató de hacer invisible el Archivo de la Memoria en la Plaza de Mayo. No lo dejaron. Solo la preservación de la memoria colectiva puede hacer que las cosas aciagas que registró no se repitan.