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La impericia sumada a los cables desnudos, un coctel que trae dolor
Toda instalación eléctrica debe hacerse con cables que pasen por tuberías, y es indispensable contar con breakers o interruptores automáticos.

Esta vez fue Mately Delgado (15 años) quien murió el lunes pasado al intentar arreglar la antena de televisión de su casa, en el barrio El Limonal. Pero pudo haber sido alguien de 30, 60 o de cualquier otra edad y sexo. Los daños por descargas eléctricas no hacen distinciones, sobre todo en Guayaquil, una ciudad donde abundan los inmuebles con instalaciones mal hechas y donde la gente acostumbra a manipularlas sin tener los conocimientos ni los cuidados necesarios.
Lo curioso de esta y otras muertes que se han producido por la misma razón es que las antenas no tienen energía eléctrica, solo sirven para captar una mejor señal en los televisores u otros equipos.
“Lo que genera la antena es el efecto de radiofrecuencia, entonces el cuerpo humano sí está sujeto a daños por determinadas frecuencias, pero en ninguno de los casos como para producir un shock instantáneo”, explica César Yépez, ingeniero eléctrico y especialista en telecomunicaciones. “El efecto de radiofrecuencia es en el largo tiempo”.
¿Por qué entonces se producen graves accidentes por manipular estos equipos?, porque está arraigada la costumbre de utilizar largas cañas y tubos metálicos para elevar más las antenas y tener una mejor señal, explica el también ingeniero eléctrico Jimmy Córdova.
Agrega que cuando esas antenas se acercan mucho más a las líneas de distribución eléctrica de medio o bajo voltaje, es cuando quien manipula se pone en peligro de contacto con los cables.
Probablemente la adolescente de El Limonal no falleció porque manipulaba la antena sino que al hacerlo tocó un cable de energía y encima estaba lloviendo, corrobora el profesional John Guaranda, quien como parte de la directiva del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos del Guayas, lideró algunas campañas sobre instalaciones eléctricas seguras, especialmente en las zonas populares de Guayaquil.
Este técnico no se cansa de sugerir a la gente que deje en manos de profesionales las instalaciones y el mantenimiento eléctrico del hogar, el comercio y la industria. Es lo indicado para evitar siniestros y dolor.
Mas no toda la culpa de los accidentes por descargas es de quienes acometen trabajos sin las seguridades debidas. El hecho de que aún existan en la ciudad muchas líneas de distribución de baja tensión antiguas, basadas en cables de aluminio desnudo, es otra de las causas de accidentes.
“Ya es una normativa en el país que las líneas de distribución de baja tensión se construyan con cable preensamblado, o cable aislado, que evita que exista la descarga eléctrica hacia personas que manipulen el cable o cualquier objeto que se encuentre cerca”, indica Córdova, un docente que imparte clases sobre Sistemas de Potencia y Energías Renovables en la facultad de Ingeniería en Electricidad y Computación, en la Escuela Politécnica del Litoral.
La cantidad y calidad de las antenas tampoco deberían ser un problema. Los técnicos solo recomiendan colocarlas en sitios apartados de los cables energizados. Un buen lugar es el patio, sobre el que generalmente no hay cables aéreos ni terrestres.
Seguir estas sencillas reglas puede salvarle la vida.
Transición
Aunque avance la tecnología habrá cables
La moda actual es conectarnos con antenas a los diferentes servicios de telecomunicaciones, incluido el entretenimiento, como es la televisión. Hoy existen los sistemas inalámbricos y la fibra óptica, que se están volviendo más accesibles a todo bolsillo. “Es un proceso de transición”, dice César Yépez, un experto en telecomunicaciones, que cree que aunque los cables eléctricos nunca desaparecerán de las ciudades, los nuevos sistemas están contribuyendo a una mayor seguridad de la gente y la estética urbana.