Igual que siempre

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Igual que siempre

La crisis del sistema de partidos es una constante en nuestra historia política. Ello ha determinado la vigencia de largos períodos de populismo, de liderazgos fuertes, personalizados y excluyentes, o de una presencia militar que, en lugar de convertirse en árbitro para el reordenamiento institucional, se erigió en casta favorecida por jugosos negociados. Basta recordar el fenómeno velasquista, surgido ante la decadencia de las dos más importantes formaciones partidarias, el liberalismo y el conservatismo, y de la relativa significación del Partido Socialista que asomaba como la expresión de una corriente contestataria y opuesta a la hegemonía de los poderosos grupos económicos de Costa y Sierra.

En épocas más recientes, la crisis aludida se atemperó como consecuencia del surgimiento de interesantes ensayos, orientados a responder de mejor manera las crecientes aspiraciones de los diversos sectores y clases sociales. Asomaron al escenario político, agrupaciones como la Izquierda Democrática, de clara orientación socialdemócrata y de interesante acogida por parte de los núcleos de clase media, la Democracia Cristiana (tuvo varios cambios de nombre), una remozada versión del conservatismo afincada en la corriente alemana de esa tendencia, núcleos de corta duración, como el Partido Radical Demócrata, el Frente Radical Alfarista, y otros cuyo nombre duró el tiempo de su pragmática creación como simples soportes de intereses electoreros. El caso de los partidos de izquierda de orientación marxista merecerá en cualquier momento una especial atención, debido a su singular y muy diferente dinámica.

Lo ocurrido en la última década, cuyo hecho más significativo es el correísmo, fue el rechazo de la colectividad a una gestión partidaria que giró alrededor de intereses egoístas y de ambiciones personales. Y la situación no ha cambiado. Los partidos no han dado el giro crucial para convertirse en portavoces de las demandas sociales, y han reducido su gestión al lamentable ejercicio circunstancial de rellenar listas.

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