Humitas dulces para rematar la fanesca

  Actualidad

Humitas dulces para rematar la fanesca

Algunas huecas tienen recetas originales de este platillo en Semana Santa

Originales. Silvia Franco (izda.) y Angélica Flores, de El Pez Volador.

Nació como “un postre típico de Semana Santa”. Pero sedujo a los ecuatorianos de tal manera que se ha convertido en un platillo imprescindible durante todo el año.

Algunas de las huecas y picanterías más emblemáticas de Guayaquil siguen recetas propias, que aportan un toque de originalidad a las más tradicionales. Eso sí, en unas y otras consideran que las humitas son el complemento perfecto para la fanesca, de la que EXPRESO detalló ayer sus nuevas variantes (con 25 ingredientes, camarón, cangrejo o vegetariana, además de la cocinada con bacalao).

En 2014, El Pez Volador, entre las calles Aguirre, Esmeraldas y José Mascote, obtuvo la Estrella Culinaria de Oro en el concurso gastronómico de la Feria Raíces. Este establecimiento regentado por Angélica Cujilán, con más de tres décadas de historia, emplea un componente poco común para dar un sabor más agradable a la humita: el azúcar.

Angélica Flores y Silvia Franco, hija y nuera de la dueña, desvelan este detalle que, a su juicio, marca la diferencia de un producto que venden a 1,5 dólares la unidad. “Usamos el choclo, la leche, el huevo, la mantequilla, sal y azúcar. En otros lugares solo le ponen la sal. El truco está en la dulzura”, explican ambas.

Además de la fanesca, la humita es posiblemente la estrella de estas fechas en el local. “La demanda aumenta mucho”, constatan.

El Mesón de Don Suco, reconocido hace tres años por su seco de pato, también posee algunos secretos. Al igual que sus colegas, Raúl Suconota, propietario del restaurante, que se encuentra entre las calles Luque y Pedro Carbo, opta por espolvorear un poco de azúcar al final del proceso. Pero también utiliza esencia de clavo de olor y yogur natural en vez de leche. Las vende a dos dólares.

“La calidad de las humitas depende del tipo de maíz que emplees. El de la Costa es algo más duro que el de la Sierra. Este resulta más tierno y tiene mejor sabor, aunque hay que saber procesarlo. Yo lo prefiero. Incluso hay quienes las hacen con harina de maíz, pero no es lo mismo”, detalla el chef.