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Hoy, Dia de Difuntos

Hoy muchas sociedades del mundo occidental registran en su calendario la rememoración del Día de los Fieles Difuntos. Consideran que ellos cumplieron un ciclo vital y partieron, dejando a deudos y lo logrado, por eso es día de recuerdos y oración por sus almas.

Es una rememoración de parientes y amigos hacia los difuntos. Es singular este hecho, porque el “encuentro” entre vivos y muertos lo tienen las iglesias cristianas ortodoxas occidentales, Unión de Utrecht (iglesias), Comunión de Porvoo, así como Comunión anglicana e Iglesia católica. De por sí, tal unidad refleja que además de las referencias en los rituales, los une el momento de recordación a sus muertos.

Más allá de lo que este hecho universal convoca y provoca como ritual, es necesario reflexionar sobre cuál es la relación que la sociedad ecuatoriana, en sus distintas variantes regionales, tiene respecto a él. Pero también cómo ha permanecido, con pocas variaciones, a lo largo de una tradición de muchos siglos.

Importante es señalar que en este día las culturas y sociedades regionales expresan particularidades de esta ritualidad y tradición. Para los ciudadanos de las urbes, cuya visión está alejada del campo, el ritual se concentra fundamentalmente en visitar los cementerios, depositar flores en las tumbas de sus seres queridos y orar por ellos. Aunque también se han ido incorporando algunas singularidades de la cosmovisión tradicional, que tienen que ver con llevar canciones, comidas y hasta bebida para “brindar” con los difuntos.

En cambio para la sociedad rural, especialmente para los montuvios del litoral, este es un día singular. Visten sus mejores galas. Estiman que van a visitar al pariente, padre, madre o hijo que partió. Llevan no solo flores, oraciones y en algunos casos hasta misas. En otros, van más allá, pues no faltan los parientes que van desde la noche anterior, llevando comida y bebidas, y en torno a las tumbas realizan una ritualidad de compartir esos alimentos y bebidas con el difunto.

Esto es importante señalarlo porque más allá de la cosmovisión urbana y rural, el difunto sigue siendo un ser que está presente en la memoria y en los recuerdos de quienes vivieron y compartieron con él. Esto dice de cuánto y cómo el factor cultural y la tradición, aun en plena era tecnológica y de realidad virtual, pervive.