Hogar, dulce hotel

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Hogar, dulce hotel

Algunos padres se preocupan por la salida de sus hijos del hogar, otros no dejan de pensar en cuándo se irán.

Hogar, ¿dulce hotel?

¿Quién se queda más en casa? Ambos sexos, pues culturalmente es aceptado que los hijos vivan con sus padres hasta antes del matrimonio, no hay diferencia de género significativa.

En 2006 Matthew McConaughey y Sarah Jessica Parker protagonizaron el filme Failure to launch (Falla en el lanzamiento), que narra lo que hicieron dos padres de familia para hacer que su hijo de más de 30 años abandonara su hogar, pues no tenía ni la más mínima intención de hacerlo, por lo tanto, le dieron una ayudadita: consiguieron que se enamorara para que se vaya y así vaciar el nido.

La decisión de si los hijos continúan viviendo o no con sus progenitores tiene que ser consensuada entre ambas partes, todos deben estar satisfechos y cómodos en la convivencia, en la que hay que acatar las normas establecidas. Si no existe respeto o acuerdo en los límites, probablemente se presentarán conflictos, expresa Sandra Moreira Ferrín, máster en psicología clínica.

Y si permanece en la vivienda que asuma parte de las responsabilidades económicas y domésticas, aunque la experta indica que a partir de los 26 años, el joven debería buscar su independencia.

Pero ¿Hay que animarlos a irse o esperar a que se vayan? Depende de la dinámica familiar. Lo ideal es que los progenitores formen adultos independientes, con capacidad resolutiva para enfrentar su vida, precisa la experta, quien señala que no hay problema que viva en el domicilio, porque hay familias que son felices así, ya que comparten experiencias y su nivel de relacionamiento es bueno. La afectación en la salud mental se da cuando no hay comunicación sino dependencia, conflictos y violencia.

Cultura latina

Los latinos tienen muy marcado el valor de la familia, y dentro de este tema está apoyar los proyectos estudiantiles o emprendimientos de los hijos, con el fin de que se vayan de casa con una profesión o negocio constituido que les garantice su independencia económica.

“Los padres desean que consigan sus metas en el menor tiempo posible, este comportamiento tiene que regularse, caso contrario podría desfavorecer al crecimiento personal y la madurez psicológica de los hijos adultos”.

Como padre usted contribuye a que su hijo ahorre, pero que ese dinero sirva para obtener un bien (carro, casa, etc.), pague su universidad, que no sea por comodidad o para gastar su presupuesto en cosas superfluas. Que el apoyo sea por determinado tiempo, subraya Roberto Pazmiño, magíster en psicología clínica.

Casos y casos

Generalmente la coexistencia se da porque la falta de empleo o el salario bajo les impide sostenerse solos. También hay hijos que no salen de casa porque apoyan económicamente a sus progenitores, son pocos los casos.