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Una historia forjada en el Paraguay de los ‘30
Durante doce años, Gabriela Alemán soñó con Paraguay. No era la primera vez que lo hacía. Su relación con ese país latinoamericano empezó a fines de su adolescencia, cuando su padre, un diplomático ecuatoriano, fue enviado al lugar.

Durante doce años, Gabriela Alemán soñó con Paraguay. No era la primera vez que lo hacía. Su relación con ese país latinoamericano empezó a fines de su adolescencia, cuando su padre, un diplomático ecuatoriano, fue enviado al lugar.
Ahí, recuerda nostálgica, aprendió a valorar las diferencias; la tierra roja, el bilingüismo que se vive entre el español y el guaraní.
Era un país del que nada sabía al llegar y del que, luego descubrió, nadie más en el continente entero sabía tampoco.
“Paraguay es casi un enigma. Me interesaba escribir sobre ese país tan desconocido, y a su vez, sobre esa guerra tan desconocida que fue la Guerra del Chaco. Cobró muchísimas vidas, dejó a la población de Paraguay fuertemente diezmada y ni ese país, ni Bolivia, sacaron nada de ella, porque nunca encontraron petróleo”, dijo a EXPRESO la escritora.
La historia que esta narra en ‘Humo’, publicada por la editorial Random House, se forjó en 2004, pero el proceso investigativo tomó más de una década, y en el entremedio publicó otras obras, los libros de cuentos ‘Álbum de familia’ y ‘La muerte silba un blues’ y la novela ‘Poso Wells’.
“Sorprendentemente, había poca información”, señaló. “Muchos de los libros que usé para meterme en el tema provenían de bolivianos que vivieron el conflicto desde el otro lado”.
Pero pese al arduo proceso investigativo, ‘Humo’ está lejos de ser una novela histórica.
La obra abre con la llegada de Gabriela, una mujer ya mayor, con bastón, a una tétrica pensión de Asunción.
Esta viene a recoger un paquete dejado por Andrei, un médico húngaro, migrante que marcó su vida, y quien resulta ser la ruta que marca el paso del lector a través del conflicto bélico y por en medio de la subida al poder de Alfredo Stroessner, quien lideró una dictadura de 35 años.
La obra fluctúa entre presente y pasado, rodeada a su vez por una pesada atmósfera que incomoda. Algo que, comenta Alemán, fue intencional.
“No es una novela de terror, pero quería capturar esa sensación de miedo, de suspenso, de decadencia. Era importante para mí, no solo como parte de la historia, sino también para establecer una relación con el Paraguay de la actualidad y con la marca que dejó esa violencia pasada”, estableció.
El protagonista de la obra, Andrei, es la voz principal de la novela y, pese a ser un europeo que, en palabras de la escritora, se deja llevar por la vida, es un hombre que termina consumido por los secretos que guarda, por la difícil relación que lo une al dictador paraguayo y por las consecuencias de esta.
A través del cuaderno que este deja a Gabriela, la obra se adentra en la odisea del médico, quien es contratado para una misión: capturar ñandúes (aves) para apoyar las investigaciones con penicilina en los soldados paraguayos.
Como pago por los servicios prestados, hay tierra de por medio; el territorio de los ñandúes y de los pueblos originarios, que tras el horror de la guerra y el paso de los años, es sometida a una política de progreso que sacrifica la conservación, las raíces de la gente, en pos de la ganadería.
Las voces coral que viajan entre el pasado y el Paraguay actual permiten ir conociendo poco a poco las profundidades de Andrei, de su familia y del drama que los rodeó.
Y es que, al final, la historia de una familia es también la historia de una nación.