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Los heroes del Cenepa recordaron su victoria

Veintiún años después, el honor y la gloria están intactos y el dolor por la muerte de sus excompañeros en el Alto Cenepa, el 26 de enero de 1995, también. Así contaron ayer a EXPRESO el coronel de estado mayor conjunto, Washington Álvarez, héroe condecorado, y el sargento primero en servicio pasivo Javier Vargas , presidente de la Asociación de Excombatientes Cobras Guayas Ecuador. Se encontraron en la explanada del Centro Cívico Eloy Alfaro de Guayaquil, en el acto por el 21 aniversario de la victoria del ejército ecuatoriano ante los militares peruanos en el Cenepa. “La guerra fue inevitable, el 26 de enero de 1995 cuatro equipos de combate, de 20 efectivos cada uno, se vieron obligados a desalojar a soldados peruanos de un helipuerto que habían construido en territorio ecuatoriano, en la cordillera del Cóndor, concretamente en el Alto Cenepa”, dijo el general de Brigada Jaime Castillo, comandante de la II División de Ejército Libertad. Él fue el anfitrión del acto, en el que estuvo todo el alto mando naval, encabezado por el vicealmirante Ángel Sarzosa, comandante de Operaciones Navales y jefe de la I Zona Naval, y el coronel Galo Venegas, comandante del Ala de Combate Nº 22 de la Fuerza Aérea. El contexto histórico dado por Castillo vino después de la intervención de Álvarez. Ante el público, Álvarez hizo un recuento de los enfrentamientos bélicos entre Ecuador y Perú. A este Diario, el militar quiteño le contó su historia personal. “Cuando fui capitán intervine con el grupo Shuar-Achuar. Formamos las guerrillas Arutam y participamos en Base Sur, Coangos, la Y, la Cruz. Estuvimos en el interior, en combate, más o menos 3 meses”. Tuvo 16 hombres a su cargo, uno vive con las secuelas de heridas físicas. Agregó que llevó al Cenepa alrededor de 35 soldados guayaquileños que fueron parte de Los Iwias (población militar nativa). “Muchos de ellos sirvieron al ejército en la formación, entrenamiento y defensa”. En esta unidad tampoco tuvo bajas. El sargento primero en servicio pasivo Javier Vargas fue uno de los guayaquileños que en 1995 fue movilizado desde la Compañía de Operaciones Especiales Nº 5 Guayas (COE, antiguo Quinto Guayas) hasta Patuca. Allá recibió la orden de proteger el sector de Base Sur. “Tuve la muy celosa misión de colocar cargas, minas y explosivos, transformándolos en trampas para no dejar pasar al enemigo. Por mi acción de guerra cayeron 6 peruanos”, añadió. Fue uno de los 84 soldados del COE Nº 5 Guayas que repelieron con fuego al ejército del vecino país, para no dejarlo avanzar. Esta unidad no tuvo bajas, afirmó Vargas, con orgullo. Pero al igual que Álvarez, 21 años después sigue llorando a sus compañeros muertos en combate.