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Un helicoptero para el vuelo del Cristo sobre la ciudad

Ayer fue un día distinto para la Catedral San Pedro Apóstol en Guayaquil. Una de sus imágenes, quizá la más representativa de la edificación, según lo previsto hasta el cierre de esta edición, sería movilizada en horas de la noche o la madrugada para s

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Diana Sotomayor Zevallos

Ayer fue un día distinto para la Catedral San Pedro Apóstol en Guayaquil. Una de sus imágenes, quizá la más representativa de la edificación, según lo previsto hasta el cierre de esta edición, sería movilizada en horas de la noche o la madrugada para ser restaurada.

La imagen, colocada en la cúpula de la iglesia a 57 metros de altura, entre la década de los 50 y 60, está desgastada a causa de los años y por los posibles daños causados por el terremoto que azotó al Ecuador en abril pasado.

“Con los primeros análisis, elaborados hace un par de semanas, se determinó que el Cristo, al parecer construido en un material no muy resistente, cumplió ya con su ciclo de vida. La base que lo sostiene, que es de madera, por ejemplo, se ha desvanecido”, dijo el párroco del lugar, Rómulo Aguilar.

Por tal razón se reparará la moldura. Se arreglarán las partes erosionadas de la imagen de casi 6 metros de altura que engalana este templo reedificado en cemento armado en el siglo XX, bajo un estilo neogótico.

Un helicóptero de la compañía Helicópteros del Ecuador, según lo previsto, la transportaría en una especie de jaula electrosoldada; mediante una suspensión en una malla de contención con sistema de salida o a través de un prototipo de tela similar en el que se transporta a animales vía aérea.

La finalidad es que esté segura y no se desbarate. “Un escombro o un pequeño fragmento de ella, a la altura que volaremos (60 metros o más), podría romper un techo o causar otro tipo de accidentes”, precisó ayer Carlos Jaramillo, ingeniero de la compañía Distribuciones C.J. Durán, a cargo de la inspección (interna y externa) del santuario.

Algo similar, en otra nave, se haría con las dos cruces de hierro que acompañan al Cristo y están ubicadas en las puntas más altas del templo (62 metros). “Estas ya no tienen nada que las sostenga. El cemento sobre las que se levantan se ha desvanecido y existe el temor de que una de sus partes caiga”, agregó.

Las obras, que saldrían por el Golfo, llegarían hasta el helipuerto de la empresa ubicada en Durán, para hoy ser analizadas por los restauradores y empezar el trabajo.

Aguilar desconoce el tiempo que a los especialistas les tomará renovarla. Pero aclara que si los daños son extremos se optará por reemplazarla.

Ayer estaba previsto se movilice la estatua en horas de la tarde. El retraso, no obstante, se dio al establecer la ruta más adecuada para sacarla y las medidas más seguras para levantarla y trasladarla. En el caso de las cruces, estas serían cortadas con parte del cemento de la cúpula. “No hay otra forma de sacarlas completa”, dijo el religioso.

Al momento, en el interior de la Catedral, ícono de la iglesia católica guayaquileña, se están haciendo trabajos de mantenimiento provisional. Se están removiendo, por ejemplo, las piezas flojas del baldaquino del presbiterio, una especie de templete formado por cuatro columnas que cobija el altar.

Del lugar han removido ya 3 de 4 pináculos (elementos arquitectónicos decorativos) de 2.500 libras cada uno. En el sismo los pilares del baldaquino se movieron 16 grados. Los ingenieros intentan reubicarlos. Están quitando (temporalmente) las piezas flojas más pesadas del esqueleto para facilitar el movimiento y gestión.

Los halcones que anidan en la torre norte

Es posible que muy pocos guayaquileños las hayan observado. Sin embargo, están ahí, en lo alto de las torres de la Catedral Metropolitana. Hace tres años, un fotógrafo local las descubrió con el potente lente de su cámara Canon.

Se trata de una pareja de halcones cernícalos americanos de la especie falco sperverius. Atisbaban el horizonte desde este mirador de más de 50 metros de altura. Un ave rara en una ciudad como Guayaquil.

Sin embargo, son parte de esa fauna que se quedó morando entre la infraestructura urbana hasta volverse tolerante a la perturbación humana.

“Desde entonces decidí seguirlas. Las fotografíe por temporadas. Subí ocho veces las torres para observarlas más cerca”, dice George Varela Olivares, un investigador naturalista independiente y fotógrafo.

En el mundo hay pocos estudios de estas rapaces habitando el área citadina. Ni siquiera en los Estados Unidos, donde se las encuentra en edificios de ciudades como Nueva York, se ha logrado determinar el modo de vida que llevan.

La bióloga Nancy Hilgert Valderrama, quien ejecutó un estudio sobre fauna urbana para el Municipio de Guayaquil, asegura que estos halcones “son los únicos que han sido observados en el área urbana de la ciudad”.

Un hecho que los vuelve únicos y que impone cuidados.

Ese es precisamente el asunto que preocupa a Varela: la suerte que estas aves correrán ante los futuros trabajos de remodelación que se ejecutarán en la Catedral Metropolitana.

Labores que tendrán como objetivo reparar los daños que dejó el terremoto del 16 de abril.

Es más, en estos días, se ejecutan trabajos provisionales. “Los obreros se quejan de que los halcones los molestan cuando se acercan al área donde habitan”, dice Varela.

José Ballén, administrador general de la Catedral, dice que las aves fueron descubiertas por ellos -la iglesia- luego del sobrevuelo de prueba ejecutado recientemente de helicópteros que son usados para estas labores de remodelación.

“Trataremos de protegerlas. No queremos perturbar su presencia. Hemos descubierto dos nidos en una de las torres, no sabemos si están ocupados”, dijo Ballén. RGS

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