Donde hay regeneracion no entran vallas

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Donde hay regeneracion no entran vallas

Disposición. Los tradicionales soportes con publicidad de calles emblemáticas son retirados por el Municipio. Sus propietarios deben buscar otras zonas.

Paisaje. La gran cantidad de soportes con anuncios tienen los días contados en la Av. Pedro Menéndez. El Municipio anuncia la regeneración de esta arteria.

Las imponentes vallas publicitarias ya no serán parte del paisaje de la avenida Pedro Menéndez Gilbert, Carlos Luis Plaza Dañín y otras arterias importantes de Guayaquil. Su retiro obligatorio se da automáticamente al llegar las obras de regeneración urbana, que se ejecutan a lo largo y ancho de la ciudad. Las modernas avenidas, que siempre fueron tierra fértil y próspera para estas armazones con avisos comerciales, hoy son como su tumba.

“En una reciente reunión con el alcalde (Jaime Nebot), ya decidimos que, regenerando las avenidas, se tienen que ir todas las vallas publicitarias para que queden limpias las calles”, reveló José Núñez, asesor de la Dirección de Urbanismo y Ordenamiento Territorial (DUOT) del Municipio.

A quienes se dedican al negocio publicitario, la decisión no les sorprende. Saben que el primer día de los trabajos de regeneración en una calle o sector, es el último para sus soportes, paletas y otras estructuras sobre las que se fijan anuncios o carteles. Por eso últimamente optan por buscar otras avenidas o irse a las zonas rurales y carreteras a instalarlos.

“Por supuesto que nos afecta en nuestros ingresos, pues vivimos de la publicidad”, expresa Luis Solano, contador de Ecuavallas, empresa que tiene tres de ellas en la Menéndez Gilbert y que ya debió retirar otras en sitios como la avenida de las Américas.

“Cuando toca eliminar las vallas de una calle lo que hacemos es hablar con nuestros clientes que han contratado la publicidad, indicándoles que podemos pasársela a otra valla en otra calle”, añade Solano.

Hay “valleros” como se autodenominan, que no se complican la vida. Simplemente no buscan los centros urbanos para instalar estas estructuras de publicidad exterior de hasta 10 metros de altura y que ocupan a veces hasta 80 m2.

“Yo tengo vallas a nivel nacional, pero quedan en áreas rurales”, señaló Robert Nogales, gerente de Punto Print, quien no tiene este mobiliario dentro de las ciudades por las dificultades que implica obtener los permisos municipales, entre otras razones que prefirió no comentar.

Efrén Baquerizo, director de Espacio y Vía Pública del Municipio de Guayaquil, aclaró que en esta ciudad lo que rige es un “debido proceso” para otorgar autorización y consiste en un mecanismo de subasta pública. “Hay muchas de estas estructuras que tienen años y vienen desde administraciones municipales anteriores, incluso de la de León Febres Cordero, entonces con la regeneración no permitimos este tipo de estructuras, más aún estas tubulares que están unas muy cerca de otras”, dijo el funcionario.

A través de estos gigantes hoy se emite todo tipo de mensajes, pero especialmente comerciales. Allí se promocionan servicios telefónicos, viajes, comidas rápidas, bebidas, griferías, champús...

Su salida de ciertas calles no es con dedicatoria, según el Municipio, pues no es lo único que se elimina de las áreas recuperadas. “Cuando vamos regenerando, allí van entrando normativas, es decir que usted ya no puede poner letreros de esta manera que no puede haber esto otro, que los estacionamientos se tienen que hacer de otra manera, ahí se va arreglando”, argumenta Núñez.

Las vallas constituyen un tipo de publicidad de gran notoriedad que, según estudios especializados, permiten llegar a un elevado índice de audiencia. Sin embargo, el exceso de estas rompe la estética de una zona o paisaje, y puede incluso llegar a afectar a la salud de los individuos o zona donde se produzca el impacto ambiental.

El planificador urbano Carlos Jiménez, cree que este tipo de mobiliario afecta a las áreas renovadas, y también al resto de la ciudad, “sobre todo porque no hay uniformidad y desarmonizan el paisaje urbano”.

Jiménez recomienda que el manejo de la publicidad se base en un plan que regule la forma y ubicación de edificaciones en toda la región. “De nada sirve -subraya-, que Guayaquil lance una ordenanza o haga esfuerzos por regular el tema publicitario, si en Samborondón, Daule, Durán, Milagro y demás municipios conurbados se va a dar libre albedrío a los dueños de las vallas”.