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Los halcones de PAIS se definieron

Los correístas lo hicieron ayer, en una rueda de prensa innecesaria, pues se negaron a responder preguntas y se limitaron a leer su manifiesto.

Correístas. Los 23 halcones se negaron a responder preguntas y salieron gritando “Viva Rafael Correa”.

El nuevo mapa de la Asamblea Nacional requiere de un nuevo diccionario: las palabras “oficialismo” y “oposición” quedaron totalmente en desuso. Ayer, finalmente, luego de semanas de dilaciones y vanas promesas de unidad, los números quedaron claros: las palomas son 47 y respaldan a Lenín Moreno. Los halcones son 23 y respaldan a Rafael Correa. 46 y medio y 22 y medio, exactamente, como tuiteó el periodista parlamentario Javier Gallo, pues Soledad Buendía, ‘rara avis’ híbrido de ambas especies, apareció rozagante con los dos bandos. Solo cinco asambleístas continúan en la indefinición.

Los morenistas habían hecho pública su posición el día martes. Los correístas lo hicieron ayer, en una rueda de prensa innecesaria, pues se negaron a responder preguntas y se limitaron a leer su manifiesto. Hubo abucheos y reclamos de los periodistas: “¿Para esto nos hacen venir?”, “¡Era de que suban el texto al Twitter!”. Sensibilizado, Pabel Muñoz ofreció una corta declaración: “este no es un pronunciamiento en contra de otro pronunciamiento”.

No lo parece: el manifiesto de los halcones condiciona su fidelidad al Gobierno; rechaza lo que califica como “utilización política” de la Contraloría “para la persecución y retaliación de quienes piensan diferente”; respalda “las resoluciones tomadas por la Dirección Nacional” de PAIS (es decir el golpe de Estado de la semana anterior) y se abstiene de tomar una posición en torno a las preguntas de la consulta popular hasta que la Corte Constitucional se pronuncie. Insisten, sin embargo, en la inconstitucionalidad de la pregunta relacionada con el Consejo de Participación Ciudadana.

¿Cuál de los dos grupos se quedará con la marca PAIS? En eso se centra ahora la batalla interna. Halcones y palomas hablan a nombre del bloque y la minoría se niega a reconocerse como tal. “No creo que seamos la minoría”, despacha Doris Soliz contra toda lógica numérica. ¿En qué se basa para decir eso? “En la política, no en las matemáticas”. Y acusa a los morenistas de haber actuado “a nuestras espaldas” y haberse tomado “el nombre de PAIS”.

Desde el bloque de las palomas, Elizabeth Cabezas responde con desdén: “¿Qué manifiesto?”, pregunta a los periodistas fingiendo sorpresa con mucha gracia. “¡Ah! Este que dice ratificamos y blablablá”. Y saca cuentas: “ellos hablan a nombre de los 23, están en todo su derecho”. Dice (y no se cuida de disimular la ironía, más bien la hace ostensible) que los tales 23 están invitados a todas las reuniones del bloque de los 47. “Si ellos no quieren ir, qué pena”.

El caso es que PAIS, ayer, se dio finalmente un baño de verdad. Por primera vez los asambleístas de ambos bandos antepusieron las diferencias a la ya imposible unidad del movimiento. Para los periodistas que cubren la Asamblea es un alivio: ahora que reconocen la verdad ya se puede hablar con ellos.

En el vestíbulo de ingreso al edificio, la banda del Cuerpo de Bomberos de Guaranda desgrana sus aires típicos y adentro, en el salón del Pleno, los legisladores se preparan para recibir en comisión general al Taita Carnaval, que llega con comparsa de guitarreros y disfrazados. Es la agenda propia del bloqueo político que mantuvo la agenda parlamentaria en estado comatoso durante semanas y que, al parecer, está a punto de terminar. Lo que se viene a partir de la próxima semana no será tan festivo: el juicio político contra Jorge Glas planea sobre el horizonte.