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La guerra psicologica en casa

A simple vista parece ser una mujer sana. Pero al levantar su ondulada cabellera y desnudar su dorso se evidencian las huellas del maltrato.

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A simple vista parece ser una mujer sana. Pero al levantar su ondulada cabellera y desnudar su dorso se evidencian las huellas del maltrato. Más allá de las heridas físicas, que pronto cicatrizarán, una gran llaga consume por dentro a ‘Katty’: la pérdida de su segundo hijo.

En conjunto, fueron las consecuencias de un ataque a cuchillo que la adolescente -de 17 años- sufrió el pasado 30 de mayo, de manos de quien un día le juró amor eterno: su exconviviente.

Si bien, el atacante fu detenido por una comunidad que se estremeció ante el violento hecho, muchos concuerdan en que el castigo que reciba no remediará el dolor de una pérdida humana y las secuelas psicológicas que deberá enfrentar.

En agosto de 2014, la puesta en vigencia del Código Orgánico Integral Penal (COIP) trajo consigo 31 artículos que sancionan con privación de libertad y con penas más severas los delitos de género. De 22 a 34 años de cárcel.

Entre junio de 2015 y mayo de 2016, las cincuenta Unidades Especializadas en Violencia de Género (UEVG), creadas en 13 provincias, han logrado 285 sentencias condenatorias en contra de personas acusadas por actos de violencia física y psicológica. Otras 24 fueron por femicidio.

No obstante de esa intención, la violencia no se detiene y más la ‘guerra’ psicológica que muchas mujeres y sus hijos enfrentan dentro del hogar.

La fiscal de Violencia de Género, Miriam Moncayo, sostiene que al menos el 80 % de las denuncias que ingresan a las UEVG de Guayaquil son por violencia psicológica. De las once denuncias que a diario recibe su despacho, una o dos son por delito sexual, otra por violencia física y el resto es psicológica.

El fiscal Henry Bazurto, del Servicio de Atención Integral (SAI) de la Fiscalía de la Merced de Guayaquil, también lo corrobora. En relación al 2015, ha aumentado en un 70 %, aproximadamente.

Pero hay algo que le preocupa a la fiscal Moncayo. El aparente abuso en las denuncias por violencia psicológica.

Según la funcionaria, existen denuncias repetidas. Por ejemplo, si una mujer ha sido violentada psicológicamente en diciembre, en febrero, etc., presenta una noticia del delito por cada uno de esos eventos. La denuncia cae por sorteo en diferentes UEVG, que despliegan investigaciones por separado por la misma persona o su agresor y, prácticamente por un mismo hecho.

“La señora presenta la denuncia porque quería una boleta de auxilio, pero no continúa con las investigaciones y no la podemos obligar”. De ahí que se genera otro inconveniente.

En el 80 % de las denuncias psicológicas, las víctimas no colaboran para avanzar con el proceso. “Cuando la Fiscalía llama a estas personas señalan que no quieren continuar con las denuncias, porque no quieren que su esposo vaya preso. Una especie de arrepentimiento y la Fiscalía queda mal parada”, dice Bazurto.

Otra situación que se observa es la confusión en lo que significa violencia psicológica. Según Moncayo, en ocasiones las denuncias son por alguna discusión con la pareja.

“Un acto no violenta psicológicamente, el acto repetido de todos los días o de años, eso es lo que va marcando su psiquis”, explica la fiscal.

Para determinar la afectación, la víctima debe ser evaluada por un psicólogo no solo una vez, sino como mínimo tres veces.

De su experiencia, de las denuncias psicológicas que investiga ninguna entra en el rango de daño severo. El 80 % es por daño leve, producidas por afectaciones de golpes.

Hasta ahora, solo ha llevado a sentencia a un hombre por violencia psicológica. El individuo fue detenido por incumplir una medida: no asistía a las audiencias. Además, tenía una boleta de apremio. El sujeto fue condenado a un año 4 meses de cárcel.

La fiscal considera que solo el daño psicológico severo y hasta el moderado deberían ser delitos. En el leve, las penas son tan bajas (de 30 días a dos meses) que nunca se dicta prisión preventiva.

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