Se fue Guacho, pero en San Lorenzo nadie baja la guardia

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Se fue Guacho, pero en San Lorenzo nadie baja la guardia

La información sobre la presencia de artefactos explosivos llega una vez por semana a esta zona fronteriza. Tras la muerte del rebelde la vigilancia aumenta.

En tanques, patrulleros y a pie los uniformados controlan la vía San Lorenzo-Mataje.

Desde que se confirmó la muerte del equipo periodístico de El Comercio, hace ocho meses, el control en la vía a Mataje, en San Lorenzo (Esmeraldas), se ha vuelto una costumbre.

“El objetivo de esto es impedir el paso de precursores químicos, explosivos y cualquier otro tipo de artefacto que atente contra la seguridad”, dice un miembro del Grupo de Intervención y Rescate, asentado en el kilómetro 3 de la vía que conduce a esa parroquia fronteriza.

Para estos agentes se ha vuelto más fácil reconocer a quienes son lugareños y a los extraños desde ese primer puesto de revisión.

“En el caso de la prensa, se tiene que hablar con el comandante de Policía con días de anticipación para permitirles el paso”, explica el agente a un equipo de EXPRESO.

Dirigirse a Mataje es una tarea complicada y más ahora que el presidente de Colombia, Iván Duque, confirmó la muerte de Walther Arízala, alias Guacho, jefe del frente Óliver Sinisterra, disidente de las ex Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

A los policías los acompañan miembros del Ejército. Una tanqueta pintada estilo camuflaje está repleta de militares ataviados con chalecos, cascos y armas de grueso calibre.

El calor no importa y se revisa a todo el que desee cruzar a la tierra donde viven los parientes de Guacho. Solamente rumores corren por el sector sobre la traída de su cuerpo hasta Ecuador, pero oficialmente no se ha confirmado absolutamente nada.

Entretanto, el reforzamiento de integrantes de la Fuerza Pública se hizo tras conocerse el deceso del narcoguerrillero.

Renán Miller, comandante de Policía de San Lorenzo, afirma que las precauciones se incrementaron tras los atentados. “El patrullaje es periódico y diario. La idea es impedir que tanto la población como las instituciones del Estado sean afectadas”, asevera.

Luego de las explosiones en el cuartel de San Lorenzo y contra una patrulla militar, a inicios de 2018, las amenazas son constantes. Miller dice que los trabajos de inteligencia permiten conocer este tipo de información. Según el oficial, la noticia de que se instalará un artefacto explosivo contra ellos o el personal militar llega una vez por semana.

Es así que el cuartel de la policía sigue cercado. Hay dos vehículos antimotines, custodiados por tres gendarmes. Cada uno está colocado en una esquina y el paso es restringido.

Las llamadas telefónicas y comunicaciones que Guacho, uno de los más buscados por Colombia y Ecuador, hacía a sus subalternos habrían facilitado su localización, según el diario El Espectador del país vecino.

Fuentes oficiales que ejecutaron la operación ‘David’ manifestaron que a este disidente venían siguiéndole el rastro desde 15 fuentes humanas, que pudieron llegar hasta los principales escondites de Guacho y lograron, además, detectar sus rutas de escape en zonas rurales de Tumaco y poblaciones fronterizas.

El extenso prontuario delictivo de Guacho incluía, entre otros crímenes, el secuestro y posterior asesinato en abril pasado del periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra, integrantes de un equipo periodístico del diario ecuatoriano El Comercio.

También se le atribuye el asesinato de Katty Velasco y Óscar Villacís Gómez, una pareja de ecuatorianos que fue secuestrada en abril pasado cuando se desplazaba por la provincia de Esmeraldas, fronteriza con Colombia. También fue el responsable del ataque, en mayo de 2013, al Batallón de Infantería de Marina Nº 40, en el que murió un infante y otros cuatro quedaron heridos.

Las autoridades colombianas detallan que Guacho se cobró la vida de 15 personas, en acciones desarrolladas en Colombia y Ecuador.

La identificación

Las huellas dactilares coinciden

No era la primera vez que lo daban por muerto. Por eso en las redes sociales no faltaron quienes dudaron de que Guacho realmente haya caído abatido. Decían que al ver la fotografía difundida por las autoridades no notaban el parecido entre el cuerpo y el líder del frente Óliver Sinisterra. En las gráficas publicadas por la Fiscalía de Colombia se ve a un hombre tendido sobre la grama, sin camiseta, con un pantalón ajustado y unas botas azules. Cerca de su mano derecha se puede apreciar un celular. Ante las dudas, las autoridades colombianas salieron a confirmar que se trataba de Guacho.

El ministro de Defensa, Guillermo Botero, dijo que contaba con todo el material probatorio. Lo identificaron no solo por una cicatriz en la espalda, otra en la nariz y un lunar en la cara. Hicieron las pruebas dactilares y aseguran que coincidieron.

Un mando medio

Un experto en explosivos

Guacho, considerado una prioridad militar tanto en el tramo final del mandato de Juan Manuel Santos como en el comienzo del periodo de Iván Duque, se había tenido que desplazar en los últimos meses ante la ofensiva desplegada por las fuerzas de seguridad. Con menos de 30 años, encabezaba el autodenominado frente Óliver Sinisterra, una disidencia de las FARC en Nariño, el departamento con más hectáreas de coca en Colombia.

Guacho era reconocido como un experto en explosivos en las filas de la guerrilla, donde solamente alcanzó a ser un mando medio. Su decisión de sumarse a las disidencias, según detalla un informe de Fundación Ideas para la Paz (FIP), respondió a la presión de narcotraficantes de la zona, a la falta de garantías de seguridad y a la presencia de otros grupos armados. El País

Datos

Colombia y Ecuador ofrecían 700 millones de pesos (215.000 dólares) de recompensa por información sobre su ubicación.

Tenía dos circulares rojas de la Interpol en su contra y tres órdenes de captura por los delitos de homicidio y concierto para delinquir.

Cese al fuego

Inició la tregua navideña

La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) comenzó ayer un cese el fuego unilateral que ha sido recibido con escepticismo por el gobierno colombiano, que le exige dejar todas sus actividades criminales, especialmente el secuestro, para poder retomar las conversaciones de paz.

El ELN hizo el anuncio de su tregua navideña el pasado 17 de diciembre y la prolongará hasta el 3 de enero de 2019, “para aportar a un clima de tranquilidad en Navidad y Año Nuevo”. Informó que “debe quedar claro que es un cese de operaciones ofensivas” y no una respuesta positiva al gobierno. La jornada del inicio del cese al fuego ha pasado desapercibida y ha quedado en buena medida a la sombra de la muerte el pasado viernes de alias Guacho. EFE

El proceso

Diálogos detenidos

El sexto ciclo de negociaciones entre el gobierno y el ELN concluyó el 1 de agosto en la capital cubana. Desde esa fecha, las dos delegaciones no han vuelto a dialogar. Con esta tregua, el ELN pretende tener un gesto que permita retomar las negociaciones del proceso de paz.