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Grillete devuelto

A Fernando Alvarado solo le faltó decir que dejaba el grillete en perfecto estado y que si encontraban alguna falla, cubriría los gastos. El lado correísta triunfante. Un héroe se condecora ante la traición. ¿Y en el otro? Se gestó la peor crisis que la administración de Lenín debe enfrentar. La situación resulta irreal. Primero, la excusa. Titular: Ministro Paúl Granda afirma que hemos sido engañados. ¿Engañados? El Ministerio de Justicia y el del Interior engañados. Antes de dar una declaración formal sobre el tema, les recomiendo oírse, a ver si escuchan cómo suena. Le están diciendo al país que la culpa de la fuga de uno de los personajes más buscados es por ¿exceso de confianza? Por ser honestos y transparentes y haber caído en el error de esperar lo mismo del resto. ¡En la política! Quisiera recordarles: no están en el campo de las ciencias humanas, reconocido por el “deber ser”, precisamente. Dos opciones. O falta de escrúpulos o completa ineptitud. No sé cuál es peor. La justificación del presidente no dista de esto último: la “red correísta”, “los infiltrados que armaron el complot”. Escoja el eufemismo que prefiera. El mensaje fue que el poder usted no lo tiene. Que sus adversarios hacen y deshacen ante el aparataje del Estado. Lo peor es que no tenía cómo ganar. Si afirmaba que “cuatro topos” sobrepasaron la inteligencia del Ecuador, equivalía a decir que uno de ellos vale más que cien de los suyos. Su apuesta por una “mafia bien estructurada” es sinónimo de abandono de toda esperanza. Este, estimado lector, es el momento en que la realidad se escapa del discurso. Donde la materia desborda las formas. Un consejo, señor presidente: las razones expiran. Y una excusa repetida mil veces no se convierte en verdad. Se transforma en el reflejo de lo que usted no pudo resolver. Ahora leo que prometió “una lucha sin tregua para extraditar a los culpables que han salido del país”. Considerando que esta lucha es producto de la otra lucha, esa de “la mayor cirugía a la corrupción”, le pregunto: ¿está seguro de emprenderla? Cuidado caemos en una espiral de acción-reacción, donde en cada paso nos conformamos con menos.

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