El gran lujo de las fiestas populares

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El gran lujo de las fiestas populares

Entrega. Un artista nacional dice que la contratación de un cantante internacional muchas veces obedece a un sobreprecio o ‘amarre’ entre el promotor y empleados de los municipios.

Santa Elena. El venezolano Ricardo Montaner fue contratado por el Municipio de Santa Elena para brindar un impresionante show al que asistieron personas de diferentes sectores del país y del extranjero.

Santo Domingo de los Tsáchilas trajo nada menos que a la provocativa Natti Natasha (quien grabó ‘No me acuerdo’ a dúo con Thalía), para su fiesta popular. Santa Elena, a Nicky Jam y a Ricardo Montaner para sus festividades de este 2018. Machala, a Daddy Yankee. Y Azogues botó la casa por la ventana con Luis Fonsi y CNCO. La lista es grande.

Parece una competencia en la que cada ciudad ecuatoriana intenta presumir cuál es la mejor. Es como una tradición. Cada año los municipios se esmeran por ofrecer una buena fiesta a los habitantes de sus ciudades, con shows que no se borren fácilmente de la memoria.

¿Qué implica traer a un artista del momento? Michael Zeas lo sabe muy. Él es un joven empresario que hasta hace poco tiempo trabajaba como promotor de eventos. Se encargaba de traer a reconocidos artistas internacionales de reguetón, vallenato y salsa para conciertos pagados.

“Siempre pedimos el precio del artista más gastos. El artista se maneja por un precio puesto en tarima y no puesto en tarima”, explica.

Pero estos mismos municipios carecen de obras de infraestructura y sociales, mientras el Gobierno central se queja de la falta de dinero para completar su presupuesto en educación, salud y por tanto se ve obligado a endeudarse. Pese a esta realidad, un artista caro no puede faltar en las fiestas.

Según Zeas, antes de arribar al país o aceptar participar en el evento, el cantante pone como condición una lista de exigencias: dieta alimenticia, lujosos carros para su transportación y alojamiento de primera.

“A veces piden hasta un vino o champán específicos. Si no se cumple con estas peticiones, se sienten traicionados o engañados y entonces suelen suspender el show”, testimonia el empresario.

Ozuna fue uno de los artistas que trajo Zeas. Ese cantante figura como uno de los más caros y populares en América. Era la tercera vez que venía al país. Para entonces (2017) llegó a Salinas y costó $ 45.000. Según el empresario, ese mismo cantante este año costaría, como mínimo, $ 125.000 más una cantidad similar adicional para manejar todo el evento.

Los precios que han pagado los municipios del país van por esos mismos niveles. Por ejemplo, según conocedores del tema con quienes conversó EXPRESO, no es un secreto que el boricua Daddy Yankee cobra $ 650.000 por show. Y a él lo trajo el Municipio de Machala.

En Milagro, la presentación de Américo y Silvestre Dangond superó los $ 400.000. Ni qué decir de Samborondón, que además de Dangond (actualmente el vallenatero más popular por ‘Justicia’, que canta con Natasha) trajo a Nicky Jam, uno de los más caros: $ 670.000.

Otro ejemplo es Santa Rosa, cantón de El Oro, que destina el 1,67 % de su presupuesto anual para el concierto de sus fiestas patronales. Este año contrató también a Dangond y Ricardo Montaner y solamente por el show de los dos pagó $ 670.000.

La ciudad de Esmeraldas gastó $ 240.000 por el show de Jerry Rivera en agosto, artista que cobró $ 100.000 por su presentación en Milagro para la elección de la reina y donde sufrió un accidente en la tarima.

Traer a un artista amado por millones de fans es un lujo. Pero no uno que cualquier ayuntamiento deba darse. Samborondón gastó en conciertos más de $ 1’150.000, el 16,66 % de los 9 millones que destinó para obras públicas (infraestructura vial, alcantarillado, agua potable) en 2017.

Santa Rosa bien podría con más del medio millón de dólares ayudar a la ampliación de la vía Santa Rosa-Bellavista-La Avanzada, que le costó un poco más de 6 millones y que beneficiará a 69.036 habitantes. Y con los $ 240.000 que gastó Esmeraldas en un artista internacional, esta ciudad con altos índices de pobreza bien pudo aportar con obras básicas para los damnificados por el terremoto. El agua potable y el alcantarillado son las dos más grandes necesidades que tienen sus habitantes.

Gustavo Enrique, uno de los salseros ecuatorianos más conocidos en el país, quien además de promotor de conciertos ha realizado muchas programaciones para diferentes municipios, asegura que los cantantes contratados para estas fiestas deberían ir de acuerdo con las necesidades del pueblo.

Solamente con los artistas y cantones ya mencionados, en fiestas patronales este año se ha gastado 3’355,000, lo que le costó por ejemplo al Gobierno Nacional contratar a empresas extranjeras para evaluar cinco proyectos petroleros en el país.

“Hay municipios que pagan por sus fiestas dinero que sería muy necesario para obra pública. Por ejemplo, el Municipio de Muisne, en la provincia de Esmeraldas, el año pasado contrató un show organizado por nosotros que costó $ 145.000”, afirma Enrique. “Este 2018 volvió a repetir un concierto de esa magnitud y ese pueblo necesita muchas obras”, acota el artista.

Pero también hay administraciones municipales más conscientes de las necesidades prioritarias de su gente y que se miden al contratar artistas.

Gustavo Enrique pone como ejemplo al Municipio de Guayaquil, que para las fiestas octubrinas trajo al venezolano Nacho, cuyo espectáculo cuesta alrededor de $ 70.000. Y eso que la ciudad de Guayaquil es una de las más solventes y además le favorece el espacio físico, acota

Otro artista nacional con el que conversó este Diario y quien pidió el anonimato, manifestó que la presencia de cantantes nacionales ayudaría a moderar los gastos en las fiestas que cada año celebran los cabildos. “Lamentablemente nos toman muy poco en cuenta”, comenta.