Las Golondrinas elige

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Las Golondrinas elige

Atención. Eso esperan los moradores de Las Golondrinas una vez que se defina, en la consulta popular de mañana, si serán parte de Imbabura o Esmeraldas.El ingreso a este poblado tiene una amplia calle asfaltada en un tramo de cinco cuadras. Cont

Las Golondrinas elige

Atención. Eso esperan los moradores de Las Golondrinas una vez que se defina, en la consulta popular de mañana, si serán parte de Imbabura o Esmeraldas.

El ingreso a este poblado tiene una amplia calle asfaltada en un tramo de cinco cuadras. Contrasta con el resto de vías de piedra y tierra. La mayor parte está en mal estado y empeora con las lluvias.

Ese es uno de los efectos de la disputa, por más de 30 años, que existe por los 172 kilómetros cuadrados que tiene el territorio de Las Golondrinas, coinciden los pobladores consultados por EXPRESO.

Franklin Illapa llegó junto con sus padres, desde Bolívar, en 1980. Dice que la mayoría de cosas que tiene el poblado es por el trabajo comunitario, más que por el aporte de las autoridades provinciales.

Él ya decidió a dónde quiere pertenecer, pero, independientemente de cuál sea la opción ganadora, cree que hay que dotar urgentemente de alcantarillado y agua potable a la zona.

“Pocas casas, las que dan a la vía principal, cuentan con un sistema de agua, pero deficiente. La falta del recurso pone en peligro la salud de nuestras familias”, dijo a este medio.

Tampoco hay un mercado y en el centro de salud básico cuatro personas atienden a los cerca de 7.000 golondrinenses. Debería contar con una casa de salud tipo C, reconoció el prefecto de Imbabura, Pablo Jurado.

La falta de infraestructura y servicios básicos son solo una parte de los problemas. Aunque nadie lo dice abiertamente, todos hablan, en voz baja, de la venta de droga y de otros delitos que han aparecido. Piden mayor presencia policial.

Pero en Las Golondrinas no todo es malo. José Morocho es cuencano y se estableció en esta zona en 1978. “La gente vino porque había tierras y trabajo. Primero fue el café y ahora se cosecha palmito, palma y cacao. Tenemos un clima privilegiado”, explicó.

Lucía Sosa, prefecta de Esmeraldas, considera que justamente por las características agrícolas, típicas de la Costa, no hay por dónde perderse respecto de la pertenencia territorial.

En lo que sí coinciden, tanto Jurado como Sosa, es en que, después de que los ciudadanos hayan decidido este domingo su identidad territorial, hay que iniciar el proceso de parroquialización para que cuenten con recursos propios.