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Glas habló hasta de la Inquisición en el juicio por Sobornos 2012-2016

El exvicepresidente se tomó más de tres horas para defenderse. Dijo que no existen pruebas en su contra por delito de cohecho.

IVÁN LEÓN
El juez Iván León recibió solidaridad de Iván Saquicela y las condolencias de las partes procesales por la muerte de su madre.ángelo chamba

La duodécima jornada del juicio por posible cohecho en el caso Sobornos 2012-2016 se llevó adelante este miércoles 4 de marzo de 2020. Y esta vez fue el turno de la defensa del exvicepresidente Jorge Glas para exponer sus pruebas.

Una vez que la Fiscalía, la Procuradoría y los defensores de los procesados presentaran sus notas de pesar —y que se hiciera un minuto de silencio en la sala— inició la sesión en la que Glas aseguró más de una vez que no existen pruebas para vincularlo en este caso. 

Su intervención duró más de tres horas. Fue solo la primera parte de la operación que su defensor, Harrison Salcedo, tratará de extender lo más que se pueda. Lo anunció la semana anterior al solicitar la presencia de casi 100 personas, entre testigos y peritos, de los que la Fiscalía prescindió.

A Salcedo no le preocupa el tiempo que tomen esas intervenciones con tal de demostrar la inocencia de su defendido.

Sentenciado a seis años por asociación ilícita en la trama de corrupción de Odebrecht, Glas se tomó todo el tiempo que quiso para dar su testimonio: repitió hasta 20 veces sus ideas ante el tribunal de la Corte Nacional, que juzga a 21 personas sospechosas de integrar una estructura criminal dedicada a la recepción y distribución de aportes de contratistas del Estado para las campañas de Alianza PAIS.

Desde la cárcel de Cotopaxi, el exfuncionario se declaró inocente: señaló que no existen pruebas en su contra, que no firmó contratos, que no emitió facturas y que no recibió dinero. Para él se trata de una persecución política, que busca inhabilitar al expresidente Rafael Correa en la contienda electoral de 2021. Responsabilizó de todo a Pamela Martínez, exasesora de Correa y a su exasistente Laura Terán.

Su intervención tuvo mucha carga política, pues en repetidas ocasiones se refirió a las próximas elecciones, en las que sentenció que recuperarán el poder. Insistió en que "armaron" el caso Odebrecht para sacarlo de la Vicepresidencia, un cargo que ocupó durante la administración de Correa y la de Lenín Moreno.

Sus declaración estuvo llena de advertencias a los jueces. "Vendrán leyes para corregir todo esto", "ya falta poco", "próximamente en un nuevo Congreso", "pronto se conocerá el acuerdo", "señores jueces no se arrodillen ante el poder, trasciendan como gente de bien", "el poder es pasajero, el poder cambia", "si actúan contra derecho quedará registrado en la historia", "porque somos el pueblo, volveremos y seremos millones", fueron algunas de las frases que pronunció más de una vez.

Glas habló hasta de la Inquisición, de su lectura de la Biblia en la cárcel, de su maestría, de su familia, de la muerte de sus parientes a cuyos funerales no pudo asistir. Su pecado —advirtió— fue haber trabajado del lado de la gente.

Aseguró que no existen pruebas en su contra y se refirió al archivo que dio origen a este caso: según él habría sido hackeado y manipulado. Cuestionó la campaña que dijo ha impulsado la Fiscalía en redes sociales "para limpiar su imagen".

Resaltó que su fe en Dios es fuerte, que no doblegarán "su espíritu" como lo han hecho con procesados como Martínez y Terán.

Repasó los dos años y tres meses que lleva detenido; también se refirió a las 50 amenazas de muerte que asegura ha recibido. Indicó que durante una hora al día recibe sol, mientras que recibe agua potable durante cuatro.

Mencionó que uno de los testigos que acusó a Alexis Mera trabajó con la fiscal Diana Salazar en la Unidad de Análisis Económico y Financiero (UAFE); además habló del viaje a Brasil de la fiscal con el exfiscal Carlos Baca Mancheno, entre otras cosas.

Habrá justicia en el corto plazo porque empieza a revelarse todo.

Jorge Glas, exvicepresidente