El futbol en Ecuador llega para quedarse

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El futbol en Ecuador llega para quedarse

Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

Según el magnífico libro, del Dr. Mauro Velásquez, el fútbol llegó al Ecuador con los hermanos Juan y Roberto Wright en agosto de 1899, quienes arribaron a Guayaquil desde Lima ya graduados, y con un balón de fútbol bajo el brazo, además de los reglamentos respectivos del deporte, ya traducidos al español.

Por supuesto, el juego prendió al momento en toda la muchachada y la pelota, de vejiga de cerdo, y forrada con parches de cuero, hizo que los amigos del barrio fueran los primeros en darle con cualquier clase de zapato al casi redondo balón.

Se pusieron arcos de caña guadua y se los plantaron lo más firmes posible, pues en innumerables ocasiones, y ante la fuerza de los disparos, los parantes y largueros salían despedidos de su base. Posteriormente se usaron los conocidos mangles cuadrados, cuyas aristas en muchas ocasiones fueron motivo de lesiones para los arqueros. En la actualidad, se usa plástico redondo reforzado y por eso quizá ya no se pueda decir que “la pelota pegó en el palo”.

Los zapatos de fútbol eran duros, especialmente en su punta, con una fabricación que resistían los más fuertes disparos. Cubrían casi todo el pie, inclusive los laterales y los huesos conocidos como ‘guayabitas’, y cordones blancos muy largos que se ataban alrededor del zapato y en parte del tobillo.

Se jugaba en terrenos baldíos que en esa época los había en bastante cantidad, porque Guayaquil no tenía aún calles pavimentadas. Un lugar donde se jugaba, era la llamada sabana de San Pedro, terreno que actualmente ocupa el Hospital Militar.

Se formaron asociaciones y clubes tanto en Guayaquil como en Quito, donde también había llegado ya, la fiebre del nuevo deporte.