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Se lo llama el deporte de las multitudes y realmente lo es, pues paraliza a los países cuando juegan sus connacionales, en especial en el proceso de las eliminatorias para los eventos mundiales. Lo mismo ocurre en Venezuela que en Paraguay, en Argentina que en Colombia, en Brasil que en Ecuador. Sus cultores, es decir, sus máximos representantes, adquieren el carácter de ídolos si ganan y algunos de ellos, como el mejor del Real Madrid, perciben 180 millones de dólares anuales entre sueldos y auspicios comerciales. Y España atraviesa una crisis terrible, con 5 millones de personas en edad productiva, víctimas del desempleo por largo tiempo.

Cosa parecida sucede en otros lugares en los cuales la crisis económica causa verdaderas tragedias. Pero ninguna en el fútbol. Sus jugadores reciben puntualmente sus millonarios salarios y casi todos ellos, sin saber otra cosa que patear adecuadamente una pelota.

Ecuador no es la excepción. Hay futbolistas que ganan grandes cantidades al año, mientras el salario mínimo, que es lo que percibe la mayoría de trabajadores, ni siquiera llega a 500 dólares por mes, situación agravada por un alto subempleo, a la vez que la punta de la crisis que va asomando, empieza a dejar a muchos en el desempleo.

Sin embargo, en Ecuador hay algo más. Cuando se tenían los litigios con el Perú, esos unían sólidamente a los ecuatorianos. Luego de que se firmaron unos mal llamados acuerdos de paz, es la selección nacional de fútbol la que los une. ¡Triste reemplazo!

Pero en los últimos tiempos, además, en el rey de los deportes se ha dado un deplorable hecho: el deporte de la universal competición en sus más altas dirigencias se ha convertido en un pozo ciego de corrupción.

Los estadios en estos momentos de las eliminatorias mundialistas se verán llenos de aguerridos aficionados, en tanto miles de hogares no saben si el día de mañana tendrán pan en su mesa.

Cada vez que el Ecuador gane será como si hubiese conquistado el cielo; si pierde, sentirá como que su alma bajara a los infiernos.

haroc@granasa.com.ec