Frontera norte, narcoviolencia y Plan Colombia

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Frontera norte, narcoviolencia y Plan Colombia

Los ocho años de gobierno de Uribe y la aplicación militar del Plan Colombia permiten sacar algunas conclusiones con base en hechos que se suscitaron: 1.- La aplicación bélica del Plan Colombia afectó militarmente a las FARC-EP, haciendo que pierdan la mitad de sus combatientes, muertos o desertores, y transparentó su vinculación económica como “guardianes” de productores de coca y de los cárteles. Es el paso de luchador social a policía rural y mercenario. Y donde se fraguan las disidencias mafiosas, como la de alias Guacho. 2.- La guerra contra las FARC-EP conllevaba un elevado costo económico y era insostenible; EE. UU. después de la crisis financiera global del 2008 no podía financiarla. Además se había producido el pasaje de la administración del guerrerista G. W. Bush a la de Obama, que impulsó una propuesta de distensión en la región con el restablecimiento de relaciones con Cuba. 3.- La guerra fratricida y los cruentos combates habían provocado grandes afectaciones a la población civil, lo que obligó a los organismos especializados de la OEA y NN. UU. a exigir la desmovilización de los grupos paramilitares, como de las FARC, ya que un triunfo militar era imposible. 4.- Las fuerzas gubernamentales, con el fin de aparentar una victoria más apabullante sobre la guerrilla, cometieron crímenes de lesa humanidad con los “falsos positivos”, asesinando a poblaciones de discapacitados y mendigos para que aparecieran como subversivos abatidos. Son los crímenes de Uribe y de altos mandos militares que deben ser sancionados por la Corte Penal Internacional-CPI. 5.- La gran duración del conflicto, el envejecimiento de los líderes guerrilleros, como Manuel Marulanda, y los asesinatos selectivos de la dirigencia, casos de alias Raúl Reyes, Mono Jojoy o N. Cano, hicieron que se produzcan problemas disciplinarios e insubordinaciones en las FARC, lo que coadyuvó a una mayor disidencia que se unió a las Bacrim. Finalmente, el ascenso de J. M. Santos, delfín y ministro de Defensa de Uribe, por problemas internos y presión externa, divide el bloque al poder e inicia un proceso de negociación de paz con las FARC.