El frenesi empresarial por Europa

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El frenesi empresarial por Europa

Unos despiertan del letargo; otros ya corren contra el tiempo para hacer sus primeros despachos a Europa. Contratan más mano de obra, amplían su capacidad instalada, tramitan certificaciones o ultiman los detalles de sus nuevos productos. Todo para con

Natluk alista sus envíos de langostino y camarón pomada.

Unos despiertan del letargo; otros ya corren contra el tiempo para hacer sus primeros despachos a Europa. Contratan más mano de obra, amplían su capacidad instalada, tramitan certificaciones o ultiman los detalles de sus nuevos productos. Todo para conquistar al mercado europeo.

Es jueves y en la empacadora Natluk, en Villamil Playas, los postulantes no dejan de llegar por un puesto de trabajo. Esta camaronera inició el 2017 buscando mano de obra (se estima que necesitarán de 25 a 30 personas) para poder cumplir, y a tiempo, con sus nuevos clientes. Quieren que todo salga perfecto, pues será la primera vez que llegarán a Europa. Verónica Dahik, gerenta de esta empresa, dice que para este año ya tienen firmado con Bélgica un contrato de 400 toneladas y otro de 120 toneladas, en Italia. Pedidos que empezarán a despachar en unas semanas.

Natluk, al igual que otras empresas, aprovecharán el libre ingreso que ahora tienen en el mercado europeo. A diferencia de la mayoría que exporta camarón de piscina, su apuesta “será por el camarón y el langostino de mar, productos que son bastante solicitados en estos países”.

La carrera por entrar a ese mercado inició el 1 de enero pasado, luego de que el acuerdo Multipartes firmado entre Ecuador y la Unión Europea entrara en vigencia. Desde ese día, se arrancó con la emisión de los certificados Euro-1, el único documento que hoy requieren los exportadores para acogerse a los beneficios que les da el tratado.

Según Pedro Moreira, director de Origen del Ministerio de Comercio Exterior, hasta el viernes en el país se habían solicitado más de 2.000 certificados. En promedio, sostiene, se están haciendo hasta 450 solicitudes diarias, 150 más de lo que se lograba el año pasado cuando aún existía la certificación del SGP+. Este incremento, explica, responde a la actualización de certificados que se debió aplicar para los productos que fueron enviados en las últimas semanas de diciembre, pero sobre todo a nuevas exportaciones a ese mercado. Del total de solicitudes, 658 pertenecían al sector florícola”, esto debido a la demanda de rosas que se dispara previo a la celebración de San Valentín.

Al año, al mercado europeo se exportan cerca de $ 2.700 millones en productos, pero la meta del Gobierno es culminar el 2017 con un 20 o 30 % más de ingresos, tal como lo han logrado países como Chile, que ya tiene 13 años ejecutando un acuerdo parecido con Europa.

Moreira explica que desde diciembre pasado el Ministerio mantiene sus jornadas de capacitación que van desde cómo llenar este formulario hasta cómo investigar e insertarse a este mercado de más de 500 millones de europeos, caracterizados no solo por tener un alto poder adquisitivo sino por su exigencia en el consumo.

Natluk ha invertido hasta la fecha cerca de $ 200.000 en la ampliación de la capacidad instalada de su planta, pero también en la obtención de ciertos sellos que avalen la calidad y los procesos con los que manufactura sus productos. “Esto se vuelve sumamente necesario, sobre todo cuando se quiere tener una credibilidad mayor en un mercado exigente como el europeo”, dice Dahik, gerente de Natluk que hoy ya cuenta con la certificación de seguridad alimentaria (IFS, International Food Services) y que está por obtener el sello Faire Trade, que garantiza un trato justo en toda la cadena de comercialización. La expectativa es incrementar un 40 % sus exportaciones a finales de este año.

Una carta de presentación parecida tiene Platayuc, empresa que se prepara para recibir en dos semanas a importadores de España y Alemania. Llegarán a conocer la fábrica y seguramente de allí saldrán nuevos contratos. Al primer país, dice Vinicio Reyes, su gerente, ingresarán por primera vez ; en Alemania, en cambio, esperan incrementar el volumen de los envíos de snacks de chifles y yuca. “Con la falta de un acuerdo el cliente antes estaba dudoso, muy cauteloso a la hora de negociar. Ahora este nuevo escenario genera confianza”, explica Reyes.

Las certificaciones (Fair Trade y Orgánica) estarán dentro de sus estrategias para elevar el volumen de sus envíos al exterior de 7 a 15 los contenedores mensuales. No obstante, la clave también estará en ampliar la oferta de productos que tiene. Para entrar a Europa, Platayuc creará 7 nuevos productos: entre sus innovaciones estarán los snacks (chifle y yuca) con un mix de vegetales autóctonos de Ecuador y con cobertura de chocolate.

El acuerdo con el bloque de los 28 países, prevé beneficiar al 99 % de productos ecuatorianos. Para las autoridades, este 2017 será un año de implementación. En algunos casos, explica la Dirección de Acceso a Mercados del Ministerio de Comercio Exterior, se está trabajando con ciertas instituciones en procesos de adaptaciones para hacer cumplir lo que dicta el convenio. Para esto también se crearán subcomités para administrar y monitorear lo que dispone el documento.

Este proceso de implementación también tiene una fase de apoyo a pequeñas empresas, una ayuda que llegará de varios frentes. Una de ellas vendrá de las instituciones privadas, como la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), a cargo de canalizar los 10 millones de euros que los mismos países europeos dieron a Ecuador con este fin.

Certificado País, tarea pendiente

Quienes apuntan a Europa están convencidos de que este será un buen año. Con el acuerdo comercial, que les da exenciones arancelarias para ingresar a ese mercado, han podido entrar a la competencia comercial junto a otros países de la región. No obstante, hay tareas pendientes. Se debe completar el ciclo, dicen.

Aún no ha sido un impedimento para cerrar contratos, pero la camaronera Verónica Dahik teme que algún día la falta de un plan o certificado de sostenibilidad pueda afectar lo que hoy está logrando.

Este aval es una exigencia que imponen alguno importadores europeos que desean comprar camarones o pescado a Ecuador. “No sería un problema si fuera una certificación como compañía, pero lo que mis clientes me están pidiendo es una certificación como país y eso no tenemos. Ahora que hay un acuerdo vale la pena que la Subscretaría de Pesca retome esto”, dice.

Andrea Cáceres, directora de Negociación de Acceso a Mercados del Ministerio de Comercio Exterior, sostiene que cada mercado tiene el derecho de poner sus reglas que ayuden a proteger el ambiente o la salud humana, pero “siempre que no constituya un obstáculo inncesario o injustificado al comercio”. Admite la exigencia del bloque de 28 países con los que hoy se negocia y dice que para Ecuador eso significará un reto. “Este es un trabajo que se debe coordinarse con el Arcsa, Agrocalidad, el INP, que son las entidades reguladoras que nos permitirán conocer cómo está el manejo del producto. No tenemos conocimiento de que esto sea una barrera para exportar”. Todos esperan que no lo sea.