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Filicidio, la mayor de las tragedias
De todas las desgracias, una de las más aterradoras es aquella en la que un padre -o madre- termina asesinando a su hijo. No puede haber explicación, ni terrenal ni divina, para justificar un hecho de sangre así. Casos hay cientos, miles quizá en el mundo. Y sin embargo, acaba de suceder en un sector de Monte Sinaí en Guayaquil. Allí, una madre, transtornada, envenenó a sus cuatro hijos. Ella dice que no lo hizo, que pensó que el brebaje que les dio era una vitamina. Uno de los muchachos, de 9 años, murió, y los otros tres, más pequeños, fueron salvados en un hospital. De todas las tragedias, esta es una de las más espeluznantes.
Cecilia Cordero Roque