Fediscos dejara de sonar

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Fediscos dejara de sonar

Fediscos cerrará sus puertas el próximo 5 de octubre, debido a la venta del terreno en donde se encuentran ubicados.

Referencial. Presentación de la banda ecuatoriana ‘El General Villamil’ en Fediscos.

Por más de 50 años, Fediscos ha sido un punto de encuentro de artistas en Guayaquil. Desde Julio Jaramillo hasta Willie Colón, varios talentos locales e internacionales han pasado por sus instalaciones —ubicadas en el km 7½ de la vía a la costa— que en menos de un mes cerrarán sus puertas.

En el terreno en que se encuentran sus estudios musicales —inaugurados a finales de los 60— se construirá un centro comercial. Franciso Feraud, Gerente de Fediscos, considera que es lamentable que se destruya un edificio tan significativo en cuanto a cultura e historia para el país.

“Me apena que muchas veces los ecuatorianos tienen un concepto de progreso erróneo. Creo que todo el tiempo estamos atropellando nuestra identidad, quitando nuestra historia y lo que nos representa como ecuatorianos, para levantar locales o centros comerciales”, dijo Feraud.

La empresa dedicada a la industria musical cerró su fábrica de discos hace varios años, debido a la ola de piratería. Sin embargo, aún ofrece un espacio a las bandas y solistas que buscan ensayar o grabar de manera digital sus trabajos. El establecimiento tiene un estudio de grabación con dos salas acústicas, una sala de ensayo y una sala de máster.

Para evitar el cierre definitivo de Fediscos, Francisco espera dialogar con las autoridades municipales. Al respecto, menciona que ha intentado contactarlos, pero aun no recibe respuesta.

Actividades culturales en Fediscos

Desde hace tres años Francisco ha desarrollado un proyecto cultural con el objetivo de conectar a los ciudadanos con la escena musical tanto nacional como internacional. Así nació ‘Mañana es lunes’, un evento que ofrece la opción de disfrutar de música en vivo los domingos.

Para este tipo de actividades, no existe taquillería: cada quien realiza una contribución voluntaria al ingresar. “Es increíble ver como la gente apoya, sin tener una taquilla fija”, menciona Feraud.