Federer y Zverev, vigilia que fue recompensada con calidez mundial

  Actualidad

Federer y Zverev, vigilia que fue recompensada con calidez mundial

Los tenistas arribaron a Quito cerca de las 06:00 y, a pesar del cansancio, se dieron tiempo para compartir con los aficionados.

Cinco horas esperaron los fans ecuatorianos de Federer para tomarse una foto con él.

Paciencia, mucha paciencia. Ni los 9 grados centígrados con los que amaneció Quito, la mañana de este domingo 24 de noviembre, ahuyentó al centenar de aficionados que esperaban el arribo de Roger Federer y Alexander Zverev, tenistas que disputarán esta noche el Torneo Quito Mitad del Mundo.

En menos de una semana, los deportistas recorrieron Chile, Argentina, Colombia y México, antes de llegar a Ecuador como parte de su gira latinoamericana. Y a pesar del desgaste físico que eso conlleva, la calidez y predisposición que tuvieron al descender del avión, cerca de las 06:00, fue inmejorable.

Lea también: Federer establecerá récord en Ecuador

Federer, con su sonrisa clásica y su brazo arriba, fue el primero en saludar. Zverev, algo más contenido, se escabullía entre los agentes de seguridad para montarse en el auto con vidrios polarizados que les trasladaría hacia su hotel.

Mientras tanto, el suizo recibió de manera exclusiva a más de 20 niños menores de 10 años que llegaron hasta el aeropuerto Mariscal Sucre desde la 01:00. Sí, más de cinco horas esperaron para tener su recompensa.

“¡Te amo Roger!”. Ese fue el grito que anunciaba el turno de los más grandes, quienes esperaron en las inmediaciones del aeropuerto. Al igual que con los niños, Federer firmó desde pelotas de tenis hasta pedazos de papel arrancados de un cuaderno, giraba la cabeza como un contorcionista para responder a los selfies que le pedían por montones.

Lea también: Roger Federer, emocionado por visitar Ecuador

También utilizó uno de los carros para elevarse y saludar a quienes no tuvieron la suerte de verlo de cerca. La actitud estuvo a la altura de la jerarquía tenística de ambos. Tanto así, que ninguno de los aficionados que madrugaron se regresaba con cara de malestar.

Lo de esta mañana fue nada más un adelanto de lo que generarán el suizo y el alemán en territorio ecuatoriano en un partido de categoría mundial. Ante más de 12.000 personas, en el Coliseo General Rumiñahui, protagonizarán el plato fuerte de una jornada histórica.